Opinión

Los desechos del dolor

El arte de ser familia.
jueves, 14 noviembre 2019

Todos en el tránsito de la vida, clamamos por la felicidad y no importa cuán plena y satisfactoria sea nuestra vida y cuan prometedor el futuro; si hay algo real es que todos en algún momento del ciclo de la vida experimentamos dolor, sea cual fuere su rostro o expresión, el dolor, la pena son parte del vivir. Ninguno de nosotros escapa al dolor, queramos o no por muy difícil que sea entenderlo, el dolor es una experiencia elemental de la vida.

Ante el dolor lo más saludable es permitirnos advertir nuestros sentimientos sea como sea que se van manifestando, es una coyuntura que nos lleva a un proceso de limpieza interna, para así recuperarnos totalmente, aunque pareciera lo contrario que es para deslastrarnos.

Necesitamos abrirnos a la comprensión que encubar el dolor, la pena en cualquiera de sus expresiones nos consume y desgasta robando la energía necesaria para accionar en otras áreas de la vida, alterando el comportamiento y las actitudes. Contener el dolor es acumular desecho en el interior del ser, manteniéndolo en un bache de reacción constante que anula el poder de acción para ser cada día mejor.

Los desechos del dolor se gestan cuando no nos permitimos trabajar sobre ese sentimiento conforme va surgiendo. Muchas veces llegamos a negarnos el sentirlo, reservándolo en la despensa de la contención y allí pensamos que se desvanecerán; pero no sucede así, por el contrario desde allí van socavando el ser desde el interior, llegando a corroer nuestra energía, devorando las emociones, debilitando totalmente. Si hay algo completamente cierto es que todo lo que no permitimos se manifieste, se convierte en desecho emocional, es el desperdicio de nuestro dolor sin resolver.

Permitir que esos desechos se acumulen dentro de cada uno ante cualquier eventualidad va aglomerándose más y más, al punto que llegado el momento no podremos ignorar la montaña de desechos que llega a consumirnos. Estos desechos impiden ver y sentir con nitidez y libertad lo que hay en el interior del ser, ensombreciendo la vida, las relaciones y más aún bloquean la libertad de ser y elegir conscientemente que queremos ser y como vivir en el mundo.

Para limpiarnos de los desechos del dolor, lo primero es reconocer que tales desechos están allí. El segundo, Darse cuenta y ser flexible contigo mism@ el siguiente paso, habla, comparte tu pena y dolor y si tienes que llorar hazlo. Expresar lo que sientes con otra persona sea un amigo, familiar o un terapeuta te da el boleto VIP para la estación de la Libertad; y si no tienes a nadie escribe tanto como sientas y luego quema, bota, siembra o desecha el escrito. No escapes más del dolor y edúcate emocionalmente para encontrar rutas saludables para deshacerte de la basura que acarre acumular dolor dentro de ti. No hacerlo solo te convertirá en un/una codependiente emocional, que siempre anda en debito buscando quién recompense sus carencias y limpie su despensa de dolor, incapacitándote para accionar de manera proactiva para tu vida.

Date el permiso de soltar y liberarte, vivir es cambiar y ser vulnerables a la perdida, la pérdida trae dolor, el dolor tiene su recompensa, se llama Crecimiento! @irmavcoach

 

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