Opinión

Huella imborrable de Jesús Ramón López Marín

A mediados de los años noventa, cuando muchas organizaciones deportivas amateur enfrentaban dificultades para sostener sus actividades, Ramón López asumió la responsabilidad de dirigir una institución que aspiraba a crecer y consolidarse.
José Cedeño
domingo, 21 junio 2026

En la historia del fútbol de salón de Ciudad Guayana existen nombres que permanecen en la memoria colectiva por los títulos obtenidos, por los campeonatos celebrados o por los resultados alcanzados dentro de la cancha. Sin embargo, también existen figuras que dejaron una huella mucho más profunda porque entendieron que el deporte debía servir para formar personas, fortalecer valores y construir comunidad. Entre esos nombres destaca el de Jesús Ramón López Marín, un hombre nacido en el estado Sucre que llegó al estado Bolívar para convertirse en una referencia de liderazgo, compromiso y sentido humano dentro del Club de Fútbol de Salón Combinación. Para la gran familia salonista de aquella época no era simplemente un presidente; era el respetado y apreciado señor Ramón López, como cariñosamente le llamaban jugadores, entrenadores, delegados y representantes.

A mediados de los años noventa, cuando muchas organizaciones deportivas amateur enfrentaban dificultades para sostener sus actividades, Ramón López asumió la responsabilidad de dirigir una institución que aspiraba a crecer y consolidarse. Lo hizo con una visión que iba mucho más allá de organizar competencias o cumplir calendarios, su forma de gestionar estaba basada en la cercanía con las personas, en el diálogo permanente y en la convicción de que cada deportista merecía oportunidades para desarrollarse en condiciones adecuadas. Quienes compartieron con él recuerdan a un dirigente siempre presente, atento a los detalles y dispuesto a escuchar cualquier inquietud relacionada con el bienestar de los jugadores y sus familias.

Uno de los aspectos más admirables de su gestión fue la preocupación constante por la salud de los atletas. En una organización de carácter amateur, donde los recursos muchas veces son limitados, logró que los salonistas contaran con atención médica sin tener que realizar pagos adicionales. Aquella iniciativa representó un respaldo importante para los jugadores, quienes podían dedicarse a entrenar y competir con la tranquilidad de saber que existía una institución preocupada por su bienestar físico. Más allá de una medida administrativa, aquello reflejaba una filosofía de trabajo basada en el respeto por la persona y en la comprensión de que el deportista debía ser atendido de manera integral.

Igualmente, importante fue su empeño por mejorar las instalaciones deportivas utilizadas por el club. Ramón López comprendía que un escenario deportivo digno transmite motivación, sentido de pertenencia y deseos de superación. Por esa razón impulsó el adecentamiento de los espacios donde se realizaban los entrenamientos y las competencias, procurando que los atletas encontraran ambientes adecuados para desarrollar sus capacidades. Aquellas mejoras no solo beneficiaron a quienes vestían los colores de Combinación, sino que también fortalecieron la imagen institucional de un club que se caracterizaba por la organización y el compromiso con la excelencia.

Los resultados deportivos acompañaron esa gestión ejemplar, ya que durante los años en que Ramón López estuvo al frente de la institución, los equipos que representaron al Club Combinación ocuparon posiciones destacadas dentro del cuadro de honor en prácticamente todas sus categorías. No se trató de éxitos aislados ni de triunfos circunstanciales, sino del resultado de una estructura sólida que promovía la disciplina, el trabajo colectivo, la planificación y el sentido de pertenencia. Cada logro alcanzado por los atletas era también el reflejo de una gerencia que entendía que las victorias deportivas comienzan mucho antes del pitazo inicial y se construyen diariamente con organización, esfuerzo y dedicación.

Pero quizás el legado más valioso que dejó el señor Ramón López fue su visión profundamente humana del deporte. Él siempre sostuvo que la familia desempeña un papel fundamental en la formación y el crecimiento de los atletas, por lo que procuró mantener una relación cercana con padres, madres y representantes, entendiendo que el respaldo familiar constituye una pieza esencial para el éxito deportivo y personal. Esa manera de pensar contribuyó a crear un ambiente de confianza y unión alrededor del club, donde cada jugador sentía que formaba parte de algo más grande que un simple equipo. Hoy, varias décadas después, su nombre continúa siendo recordado con respeto y gratitud por quienes tuvieron la oportunidad de compartir aquella etapa dorada de Combinación. Su historia demuestra que los mejores dirigentes no son únicamente aquellos que levantan trofeos, sino aquellos que dejan valores, construyen comunidad y transforman positivamente la vida de las personas a través del deporte. Hasta la próxima, con el favor de Dios. Para contactos: @Joseceden o Facebook / José E Cedeño Gonzalez (El hijo mayor de Otilia Gonzalez).

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