Hablemos hoy de: Reciprocidad
Hablar de reciprocidad es hablar de un valor social muy importante que genera equilibrio en las relaciones interpersonales. Es correspondencia mutua al dar y recibir, y lo podemos traducir en la demostración de generosidad, afecto, gratitud, amabilidad y asertividad, de forma bidireccional con quienes nos relacionamos.
Marshall Sahlins identificó tres tipos de reciprocidad:
La positiva, la equilibrada y la negativa.
La primera, es utilizada mayormente en las relaciones de familia, y muestra las condiciones altruistas de quien la practica, y el compromiso de corresponder puede ser indefinido en tiempo, calidad y cantidad. Incluso puede no ser retribuida.
La segunda, es más estricta en su cumplimiento por lo que debe ser retribuida de manera inmediata o ajustarse a un plazo de tiempo definido, y se relaciona con intereses económicos y sociales sin mucho margen de flexibilidad.
La tercera, es la menos deseable y se trata de obtener beneficios a expensas de los demás. Está relacionada con la trampa, el regateo y el robo, y normalmente sucede entre personas que no tienen una relación social establecida. Estos solo buscan aumentar sus beneficios a través del engaño y la manipulación de los buenos sentimientos de algunas personas. Aunque no es común, también suele suceder entre miembros de una familia.
Como valor tiene un alto significado cuando se trata de la mejor manera y con los mejores sentimientos, para ser generoso, solidario, amable, justo, amigable, humano, amigo, y por encima de esto, mostrar el mayor amor cuando se trata de la familia.
Y aunque en la mayoría de las oportunidades cuando hacemos una obra no lo hacemos para recibir algo a cambio, lo más sensato, dependiendo del tipo de obra que se haga, es que esta deba ser devuelta como un gesto similar al que se recibió. Esta sería la actitud correcta.
Porque cuando no se devuelven las acciones positivas, se puede llegar a sentir un inmenso sentimiento de culpa, o también te formas una muy mala opinión de quien no responde de manera asertiva, así como también se pueden romper relaciones de tiempo por la falta de responsabilidad de alguna de las partes.
De allí que la reciprocidad forme parte de las buenas relaciones entre los seres humanos, estas pueden sostener el equilibrio en una sociedad, y pueden generar paz y armonía entre las relaciones de los países incluso. De allí el modelo mental que reza, “hoy por ti mañana por mí”
Siendo totalmente objetivo, la reciprocidad se puede ver como una medida de equilibrio, de justicia hacia otros, de ayuda o apoyo, y lo mejor de esto, es que puede ser recíproca. Te doy de lo que tengo suficiente, puedo recibir de lo que tienes y necesito.
Que bonito es cuando el ser humano aplica el más puro sentimiento al recibir, pero más hermoso y satisfactorio es, cuando desde el alma y corazón nos atrevemos a dar con amor, con verdadero sentimiento, con sentido de desprendimiento, como si fuéramos Ángeles enviados por Dios.
No formen parte de quienes se acostumbraron a recibir, es de muy mal gusto y estas personas son percibidas como desagradables, irresponsables, aprovechadoras, abusivas, y en general son muy mal vistas. Has todo lo contrario, asume cada uno de tus compromisos, muestra tu mejor rostro siempre, se generoso, y demuestra siempre tus valores y principios.
Aprendamos a recibir, y seamos responsables al dar.
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