Hablemos hoy de: El reencuentro
El reencuentro es uno de los momentos más bonitos y placenteros que nos brinda la vida. Es el acto de reunirse o reencontrarse con algo o alguien que estaba fuera de nuestra vista, o simplemente estaba ausente. Puede despertar alegría, satisfacción y profundas emociones que nos alientan y alegran el alma.
Es impresionante como los sentimientos afloran cuando encuentras algo que tenías extraviado o creías haber perdido, y si esto se siente simplemente con un objeto, imagínate lo que se activa cuando te reencuentras con tus padres, familiares, amigos, ex compañeros del colegio o la universidad, del trabajo o un amor pasado, después de un largo tiempo sin verlos.
Lo que se siente es casi indescriptible, es impresionante como tu cuerpo se activa, tus nervios se reproducen en cada emoción que se energiza en ese momento, las lágrimas se asoman en tus ojos, el corazón se acelera, las manos tiemblan y tú organismo se convierte en una máquina emocional de proporciones inimaginables.
La alegría es tan grande que no te puedes controlar. Quieres abrazar, besar, proferir bendiciones, agradecer, mirar a esa persona al rostro, contemplarlo todo y volver a abrazar para sentir el calor y sensación hermosa de tener en tus brazos de nuevo a una madre, un padre, hermana, hermano, hijo, familiar, amigo del corazón, un compañero de trabajo con él o la que compartiste momentos profesionales inolvidables que aún se mantienen en tu mente y corazón.
Los reencuentros representan momentos emocionantes, mágicos y estupendos que conectan al presente con nuestro pasado.
Fluyen las emociones como la lava de un volcán en erupción, es como un regalo maravilloso que recibes de alguien muy amado, querido o apreciado, su poder es sanador, es un momento muy lindo que te obsequia el universo, se reviven anécdotas, vivencias, experiencias, alegrías y tristezas, nos regala un momento genial de retroceso en el tiempo al trasladarnos a los años estupendos que vivimos en la infancia, juventud, y algo de la adultez. Pero lo más relevante, es que nos despierta a la realidad de la vida, a lo que somos en la actualidad, a la evolución que hemos tenido, cuantos cambios muestra el tiempo en nuestros rostros, y en especial, qué hemos hecho para mantenernos en la vida en pié, con energía y ganas de seguir en el camino.
Algunos estudiosos del tema sugieren que los reencuentros no son casualidades. En oportunidades suceden porque tal vez quedó algo pendiente con una persona con quien debes sanar, o alguna situación que no lograste concluir, o cualquier otra cosa en la que debes simplemente cerrar el ciclo.
En nuestro país somos muy dados a los reencuentros, es más, son una tradición especialmente a nivel familiar, y diciembre es la fecha mágica para que estos se hagan presentes principalmente en la casa de los abuelos, los reencuentros de las promoción de bachilleres terminan siendo una locura, los de la universidad aunque un poco más cuerdos no dejan de ser emocionantes, los del trabajo en el que se pueden rememorar tantos momentos vividos con personas con las que compartíamos más tiempo que con nuestras propias familias.
En fin, los reencuentros son momentos mágicos y emocionales que nos permiten sentirnos vivos, y a la vez dar gracias a Dios por todo lo aprendido y que hoy nos sirve para decir que valió la pena y que nuestro andar ha sido altamente significativo y gracias a esos tiempos, aún hoy podemos disfrutar de lo que construimos al lado de la familia, los amigos y compañeros con los que aún tenemos a nuestro lado y mantenemos contacto.
Una bonita manera de volver a vivir tus mejores tiempos, es precisamente un reencuentro. No pierdas la oportunidad cuando te inviten. O mejor, toma la iniciativa y me invitas.
¿Sabes cuál es la definición de la palabra Flemático?
Persona imperturbable y tranquila
