Opinión

El secreto y el poder del ahora (Para nosotros los venezolanos)

Imaginemos que un buen día todos en este país amanecemos pensando de esa manera e iluminados por el extraordinario poder del ahora, ¿sería magnífico verdad?
lunes, 11 diciembre 2023

En su libro El poder del ahora el maestro iluminado Eckhart Tolle, demuestra que lo único real es el presente y que para entrar en contacto con nuestra verdadera esencia es necesario librarse del tropel de pensamientos que constantemente nos mantiene viviendo en las experiencias pasadas y en las que no han pasado todavía, es decir, en lo que ya no es posible cambiar y en lo que aún no ha sucedido.

Algo similar cantó Facundo Cabral con aquello de que tenemos que cuidar el presente porque en él viviremos el resto de nuestras vidas.

Actualmente muchos invitan a seguir las enseñanzas de Tolle, algunos con conocimiento de causa, otros sin haber causado el conocimiento; unos lo practican a pesar de desconocer su existencia, y, como si de una moda se tratara, algunos lo citan sin haber digerido el mensaje, de manera que entre la ignorancia del enseñante y la confusión del enseñado, a menudo hacen trizas el verdadero sentido de la enseñanza, es por eso que, como aprendiz vitalicio de las cosas de esta vida prefiero abonarme a la prudencia y dejarle a cada quien la interpretación de esta poderosa herramienta que corre paralela a la obra El Secreto, en la que la autora Rhonda Byrne desarrolla abundantemente lo relacionado con la llamada Ley de Atracción, cuya premisa principal es que si los pensamientos que se albergan en la mente son positivos, nos estaremos forjando como personas de éxito y en ello nos convertiremos.

Imaginemos que un buen día todos en este país amanecemos pensando de esa manera e iluminados por el extraordinario poder del ahora, ¿sería magnífico verdad?

Sin embargo la sensación es que para lograr esos niveles de claridad la mayoría requiriésemos estar enchufados permanentemente a una central hidroeléctrica tipo Guri, apuntando a la posibilidad de que por lo menos se nos prenda un bombillo en la conciencia, y con la esperanza, además, de que al final del día no se haya quemado de tanto luchar contra la terquedad de que el único pensamiento positivo y correcto es el que cada quien hospeda en su mente, lo cual puede ser un mal chiste sobre algo tan serio, pero de ninguna manera un obstáculo para mantenernos en el camino de la superación y la paz.

La verdad es que estas obras han sido de orientación efectiva para la vida de muchas personas alrededor del mundo, así que es obligado recomendar su lectura a los venezolanos, en tanto gente valiosa que quizás solo necesitemos unas pocas herramientas adicionales a los innumerables talentos sin explotar que aquí andan por montones en las calles sin hallar la forma de emerger, personas de todas las edades, juventud e incluso ancianidad tocando los extremos del tiempo con la inteligencia viva y el ánimo alegre y dispuesto a pesar de las circunstancias, aunque a veces con la espiritualidad escapándose por rendijas ajenas a su voluntad y lejos de su comprensión, amargados quizás por el salpicar de malas energías que pese a la situación no paran de robar aliento a la noble madre geográfica que lucha por sobrevivir a la barbarie.

De tanto enfrentamiento, de tantas acusaciones mutuas podemos terminar creyendo que no somos valiosos, que nadie sirve en este país, es decir, si estás con el gobierno eres malo, bruto, enfermo, ignorante y estúpido, y si estas con la oposición eres un vendido, apátrida, porquería y sicópata, o viceversa; de esa manera, con las partes expresándose odio y rechazo mutuo, no puede haber otro resultado que un proceso desmoralizante de molienda recíproca y aniquilación por desprecio, un problema que no podemos permitir que se eternice, ya que nos hemos puesto como los acumuladores compulsivos, pero en vez de objetos hemos acumulado odio y división que ahora nos impide incluso movernos con libertad hasta para realizar las actividades más básicas, triste comparación pero es lo más gráfico que se me ocurre.

Eckhart Tolle nos habla del poder del ahora, del presente, de esos puntos sucesivos que irónicamente hoy en día parecen transcurrir cada vez más rápido, a pesar de que la automatización de la actividad humana supone facilitar la existencia para dar más tiempo a los propósitos de la vida, empeños legítimos que como nación libre los venezolanos vamos a alcanzar positivamente, porque ni los infames de otras banderas, ni las malas energías internas de todo bando, que en conjunto superan ampliamente el colmo de la miseria, podrán doblegar nuestra conciencia colectiva de protección, paz y prosperidad nacional.

viznel@hotmail.com

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