Opinión

El libre albedrío no existe (Serie resúmenes)

Ciertamente podemos elegir un camino u otro, pero ninguno de los anteriores “podemos” descarta el dolor, la tristeza, el vacío, la soledad, el sufrimiento y la enfermedad.
lunes, 04 abril 2022

A un amigo se le ocurrió decir eso en una reunión de esparcimiento y casi lo lapidan. La reacción de quienes estaban sentados cerca de él fue preguntarle cómo se le ocurría decir eso, si cada quien toma sus propias decisiones con absoluta libertad, escoge pareja, profesión, trabajo, y una abrumadora lista de justificaciones al llamado libre albedrío que a menudo son formas cómodas de explicar algo que yo veo como más complejo de lo que aparenta.

En un artículo datado el 30 de noviembre de 2019, la autora Emma Vásquez aborda este tema a partir de tomar las experiencias que vamos teniendo a lo largo de los años, como el único maestro que existe: la vida.

Quizás llegue un momento en nuestra vida –dice- en el que después de haber sufrido mucho, seamos capaces de elegir lo que nos aporta paz y lo que no, por dónde caminar y por dónde no, pero no es algo que podamos controlar, no está en nuestras manos que todas las vivencias que tengamos vayan a ser gozosas.

Y es la humildad de aceptarlo la que me lleva a decir que en nuestra vida, en nuestro interior, en nuestra mente, puede ocurrir cualquier cosa, podemos bajar hasta lo más oscuro de uno mismo o subir a lo más luminoso: ambos estados son posibles.

La vida no depende de nosotros, del ser humano que, en estado de prepotencia ansía tener el control de todo, ansía ser Dios sin darse cuenta de que jamás lo será, por muy bien que se porte, por mucho que se cuide o por muy evolucionado y consciente que sea o se crea.

Podemos realizar actividades para sentirnos mejor, más tranquilos, más relajados; podemos hacer cursos para conocernos, para entendernos, para ser más conscientes de cómo actuamos; podemos adquirir hábitos saludables para prevenir enfermedades; podemos rodearnos de personas que sumen y no resten.

Ciertamente podemos elegir un camino u otro, pero ninguno de los anteriores “podemos” descarta el dolor, la tristeza, el vacío, la soledad, el sufrimiento y la enfermedad, es decir, que yo me cuide mucho no significa que no vaya a enfermar, porque elegir no enfermar no está en nuestras manos, no depende de nosotros, si no nadie enfermaría, nadie elige sufrir conscientemente.

Y esto tan básico no quiere asumirse porque implica que en realidad no tenemos libre albedrío, implica que la vida no depende de nosotros, del ser humano, un ser humano que, en un estado de prepotencia absoluta, ansía tener el control de todo, ansía ser Dios sin darse cuenta de que jamás lo será por mucho que pida al universo serlo, por muy bien que se porte, por mucho que se cuide, y por muy evolucionado que sea o se crea ser.

Algunos pretenden volver a ser niños, a ser inocentes, puros. Pero no se puede volver atrás porque no se pueden borrar las experiencias que hemos tenido.

Puedes comprenderlas, responsabilizarte y aprender de ellas, pero no puedes volver a ser quien eras antes, porque las experiencias dejan marcan y heridas que a su vez dejan secuelas que permanecen por mucho que las sanes o limpies. Es como si la mariposa quisiera volver a ser crisálida. Del mismo modo que es imposible para ella, lo es para nosotros.

Son las experiencias las que te enseñan, y en ellas están incluidos los fracasos, las caídas, emociones y sentires que queremos evitar pero que son inevitables. Todo forma parte de la vida, ninguna emoción es un error, ningún pensamiento es un error, ninguna forma de vivir es un error, ningún error es un error.

Cuanto más intentes luchar contra ti mismo, más sufrirás. Como ser humano tú eres el personaje del videojuego, no el que tiene el mando; somos el vehículo, no el conductor. No somos nosotros los que elegimos de verdad, es el jugador, es la vida, es Dios quien lo hace.

Estamos totalmente “guionizados” por algo que está mucho más allá de nuestra insignificante, misteriosa y bella existencia humana. Pero la mayoría cree que un punto minúsculo del universo es el universo entero, y que todo gira a su alrededor, cuando tan solo son diminutas motas de polvo de estrellas que comparten un planeta al que han llamado Tierra.

Hasta el próximo resumen. Un abrazo para todos.

viznel@hotmail.com

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