Opinión

El Arte de Ser Familia: Un amor obsesivo

En las relaciones teñidas de amor obsesivo ambos miembros de la pareja están atrapados, uno busca encontrarse en el otro y se resisten inconscientemente a reconocerse y validarse a sí mismos, como sujetos.
jueves, 28 abril 2022

Hablar de amor obsesivo es hablar de una de las relaciones más difíciles, tormentosas y complejas que pueden existir. Este tipo de relación se gesta como compensación de una inadecuada autoestima donde ambos o uno de sus miembros carece de autonomía, libertad y, por ello, necesitan codepender y la mejor forma, es a través de una relación simbiótica u obsesiva.

Sus miembros son personas con fallas en la estructura del Yo, en la que su identidad se diluye en la existencia del otro, preservándolo como si fuera su propio yo, es decir, el otro se convierte en un ser imaginario que se acomoda a sus deseos y demandas.

Las personas que manifiestan un amor obsesivo, se caracterizan por ser personas con baja autoestima, con profundo miedo a la soledad, no saben poner límites y se desestabilizan cuando les son demarcados, temen ser abandonados, rechazados o ignorados.

Pensar o sentir que su relación se acaba genera un vacío existencial que le infunde perdida del sentido de la vida. Si el otro no está, no existo, le resulta imposible vivir sin el otro, aunque la convivencia en el día a día sea desastrosa.

En las relaciones teñidas de amor obsesivo ambos miembros de la pareja están atrapados, uno busca encontrarse en el otro y se resisten inconscientemente a reconocerse y validarse a sí mismos, como sujetos.

En este sentido no existe la identidad individual, con lo cual pierde autonomía, hay ausencia de confianza, falta de comprensión y la intimidad se ve vulnerada.

Por otro lado, este tipo de relaciones se puede diluir muy fácilmente en el estereotipo de relación de amor romántico que, por lo general, expresa que una relación apasionada y obsesiva será una relación plena y de alto nivel vincular, pero realmente no es así. Todo rasgo de obsesión imprime toxicidad.

Existen parejas de amor obsesivo que pueden permanecer juntas sin sexo, sin afecto, sin comunicación que solo están vinculadas por la codependencia. Un patrón muy constante es que las parejas renuncian a sus oportunidades de crecimiento personal porque si les dan cabida pondrían en riesgo su relación simbiótica.

Entre la pareja se evidencian los celos patológicos. En su dinámica de vida se manifiesta constantemente la controversia, la lucha de poder, las tensiones, desconfianza, en fin, una exposición plena de sensaciones negativas.

En estas relaciones la pareja puede llegar a permanecer unida durante mucho tiempo a pesar de cada uno estar devastado, hacerlo es su propio mecanismo de preservación del yo y, la disolución de la relación representaría la muerte. El amor en este perfil de relación no se mide por la confianza, la seguridad, la intimidad, la comunicación y la compresión mutua, se mide según el nivel de obsesión que se experimenta.

En definitiva, el amor obsesivo es una relación simbiótica, destructiva que representa todo lo contrario del amor saludable. Salir de este tipo de relación puede no ser fácil, hacerlo requerirá de apoyo profesional que te guíe en la construcción y preservación del Yo de manera consciente y saludable, donde puedas desdibujar el patrón vivido para enfilar una nueva descripción de amor donde dos se unen para ser uno y uno sin diluirse, sin mimetizarse, sin perder su libertad y autonomía, compartiendo valores, intereses, compromisos y sobre todo desarrollando una intimidad profunda y autentica que asiente las bases de una relación estable y duradera.

Lcda. Irma Vecchionacce
Psicóloga
Terapeuta Sistémico familiar
Coach Profesional
Especialista PNL
@irma.vecchionacce

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