Opinión

Denis Vallenilla es sencillez y liderazgo

Su sencillez siempre fue una marca personal, humilde dentro y fuera de la cancha, motivador constante y trabajador incansable.
José Cedeño
domingo, 19 abril 2026

Denis Vallenilla, el muchacho de la comunidad Luis Hurtado Higuera de San Félix, es de esos encuentros que la vida regala sin agenda previa, hace días nos conseguimos y bastó un saludo sincero para que la conversación fluyera como si el tiempo no hubiera pasado, “¿cómo estás, profe?”, me dijo con esa sonrisa conocida, y entre respuestas simples fuimos hilando recuerdos, partidos, canchas y reflexiones sobre el deporte infantil, ese que tanto necesita referentes reales, mientras él, al que sus seres más cercanos llaman cariñosamente “el niño”, hablaba con naturalidad, sin poses, recordando que todo comenzó en el barrio, en la cancha de todos.

Denis fue un extraordinario jugador, de esos que los aficionados resumían con una frase clara y contundente, “él solo mataba la partida”, porque cuando el juego se trababa y el equipo necesitaba un empujón anímico o una jugada distinta, ahí aparecía su talento, su lectura de partido y su valentía para asumir responsabilidades, no desde la soberbia sino desde la convicción, entendiendo que el fútbol de salón es decisión, inteligencia y compromiso colectivo, virtudes que él supo conjugar con una naturalidad admirable.

Su sencillez siempre fue una marca personal, humilde dentro y fuera de la cancha, motivador constante y trabajador incansable, de esos jugadores que no negociaban el esfuerzo ni el respeto, que corrían cada balón como si fuera el último y que sabían levantar al compañero con una palabra justa o un gesto oportuno, demostrando que el liderazgo no siempre se grita, muchas veces se ejerce con el ejemplo silencioso y la coherencia diaria.

Denis era también de los que jugaban todos los días la popular caimanera, sin importar el escenario ni la hora, porque para él el fútbol de salón era encuentro comunitario, disfrute sano y escuela de vida, ahí donde se mezclan generaciones, donde el joven aprende mirando y el adulto recuerda, manteniendo siempre ese vínculo con la calle y con la esencia del juego, esa que no se aprende en manuales sino en la convivencia cotidiana.

En sus mejores tiempos como jugador de fútbol de salón, Denis Vallenilla fue sinónimo de buen compartir con sus compañeros, de camaradería genuina, de consejos oportunos y de motivación constante dentro y fuera de las instalaciones deportivas, entendiendo que un equipo se construye también desde el respeto, la solidaridad y el sentido de pertenencia, valores que fortalecen cualquier colectivo más allá del resultado final.

Hoy, al recordar ese encuentro en San Félix y repasar su historia, queda claro que hacen falta muchos Denis, muchos “niños” que crezcan con valores, con talento y con conciencia social, atletas que entiendan el deporte como una herramienta de formación humana y no solo como competencia, porque el fútbol de salón y nuestras comunidades necesitan referentes auténticos, sencillos y comprometidos, de esos que dejan huella sin necesidad de alardes. Queridos lectores, hasta la próxima, con el favor de Dios. Para contactos: @Joseceden o Facebook / José E Cedeño Gonzalez (El hijo mayor de Otilia Gonzalez).

 

Ten la información al instante en tu celular. Únete al grupo de Diario Primicia en WhatsApp a través del siguiente link: https://chat.whatsapp.com/KmIu177vtD1K9KnLMwoNgo
También estamos en Telegram como @DiarioPrimicia, únete aquí:https://t.me/diarioprimicia
Lea También:
error: