Opinión

Cuenta la leyenda: Una heroína de peluches y muñecas

Nadia Comaneci, su cara angelical en la que estaban limpiamente dispuestos un par de ojos de mirada tímida, un cabello liso corto que cubría ligeramente sus orejas desnudas, unos labios adelgazados por las restricciones del régimen y una blanca tez hambrienta de un poco de luz, eran la prueba fehaciente de su fe: la gimnasia y la perfección.
Evelio Lucero
miércoles, 04 febrero 2026

Transcurría el año 1976 y Montreal era el escenario de uno de los eventos deportivos mas espectaculares a nivel mundial: las Olimpiadas. Ese fue el momento estelar de la gimnasia y del equipo femenino de Rumania, pues una diminuta figura, que se desplazaba con esbeltez y seguridad derrumbaría el mito de la imperfección.

Nadia Comaneci, una niña de apenas 14 años de edad, se convirtió en el personaje mas destacado en Montreal y en el centro de atracción de los juegos olímpicos. Por primera vez en la historia de las olimpiadas modernas, los jueces otorgaban 10 puntos en la disciplina de barras asimétricas, una calificación perfecta,(*) comentaron los expertos que a partir de entonces este deporte adquiría auge inusitado, ahora los espectadores siguen con entusiasmo las diversas manifestaciones de la gimnasia, observando paso a paso la actuación de los atletas.

Los venezolanos no escaparon del encantamiento gimnástico y luego de un año posterior de la hazaña de la destacada actuación de la rumana, se celebró la visita de la pequeña heroína. Nadia arribó a nuestro país el 22 de septiembre de 1977, se hizo acompañar con otras nueve niñas de la selección de gimnasia de Rumania y de los felices entrenadores Bela Karolyi y Martha Karolvi. Esta visita fue organizada por le extinta Radio Caracas Televisión y la Federación Venezolana de Gimnasia. En el canal se percataron de que la gimnasia era un foco de atención para el público y aprovecharon la brecha que se abría con Nadia; se creía que el gran impedimento para su presentación y entrevistas podía ser el idioma, pero no hubo tal restricción para que el público venezolano se deslumbrara por las virtudes de Comaneci.  Fue presentada en dos ocasiones en el Poliedro de Caracas con sus compañeras rumanas y con el equipo femenino del Instituto Pedagógico de Caracas, hicieron demostraciones de barra fija, barra asimétrica, barra de equilibrio, manos libres y ejercicios acrobáticos.

La emoción de los venezolanos que tuvieron la gran oportunidad de llegar ante ella, le llevaron cantidad de obsequios, como peluches y muñecas, demostrando Nadia, curiosidad, emoción y admiración. Todos querían fotografiarse a su lado, pedir autógrafos, pero no fue fácil por la multitud reinante, que era un río desbordado de personas de diferentes edades.

La fiebre de la gimnasia: es un deporte que combina el alto rendimiento deportivo con la expresión artística, Nadia combinó estos elementos con características de su personalidad, aplomo y seguridad, la visita fue muy significativa porque estimuló a que muchas niñas vieran en ella un ejemplo a seguir. Posteriormente, se pudo observar un incremento en la práctica de este deporte en Venezuela. Con todo esto, la presencia de Nadia también influyó en los entrenadores y dirigentes de esta disciplina, fue considerada en primer plano, siendo más valorada y destacada por las entidades oficiales y los colegios, claro, se trata de un deporte muy complejo y exigente que requiere mucho tiempo y grandes esfuerzos.

Después de esta visita donde dejó muchos recuerdos, también se llevó buenas impresiones, cariños y reconocimientos, este fue su primer viaje, luego decide regresar a Venezuela el día 18 de marzo de 1981, fecha cuando realizó cuatro exhibiciones con once integrantes de la selección gimnástica de Rumania, en las ciudades de Valencia, Estado Carabobo, Maracay, Estado Aragua y finalizando en el Poliedro de Caracas. Para ese entonces ya no era la tierna niña de figura diminuta, sino una mujer de 18 años, sin embargo, la admiración del publico se mantuvo inalterable. 

En busca de libertad

Nadia Comaneci, nació en Onesti (Rumania) el día 12 de noviembre del año 1.961, su padre se dedicaba al oficio de mecánico de automóviles y su madre trabajaba en una oficina, desde muy niña se dedicó a las practicas gimnásticas y a los seis años de edad comenzó con los entrenamientos en la gimnasia deportiva con Bela Karolyi.

Después de sus primeros triunfos en la gimnasia y el reconocimiento mundial, en 1.981 estudia Educación Física y Deportes en la Universidad de Bucarest. En el año 1.984 anuncia su retiro para dedicarse a ser entrenadora y jueza internacional de gimnasia, luego, después de concluir con sus estudios. Entrena al equipo nacional de Rumania en 1.984 y en las Olimpiadas de los Ángeles estuvo como responsable del equipo infantil de su ciudad. 

Pero el régimen comunista comenzaba a incomodarla, por lo que toma la decisión de fugarse de Rumania en 1.989, a los veintiocho años de edad y con a ayuda de quien era su novio, Constantin Panait, atravesó la frontera rumana bajo la amenaza de ser capturada por los cuerpos de seguridad. Luego de una peligrosa travesía, llegó a Nueva York en el mes de diciembre de 1.989. “Quería tener una vida en libertad, estoy feliz de estar en Norteamérica” así declaró Nadia a la prensa, cuando fue entrevistada en el aeropuerto John F. Kennedy.

 Luego de obtener la residencia estadounidense, abundaron las ofertas para trabajar en televisión y filmar películas sobre su vida, incluso, realizo un programa de dos horas con la NBC titulado “Sinfonía de Deportes”

Una vez que pasa la euforia por Nadia Comaneci, regresa su vocación deportiva. En abril del año 1.996 contrae nupcias con el también deportista Bart Conner, con quien vive y trabaja como entrenadora en la ciudad de Oklahoma.

(*) Un perfecto 10. Nadia Comaneci, llega a la cima de la fama durante los juegos olímpicos de Montreal en 1.976, pues era la primera vez en la historia de las olimpiadas modernas que una atleta recibía la máxima valoración (10 puntos) esta puntuación perfecta se repitió siete veces durante la jornada olímpica.

En Montreal obtuvo tres medallas de oro por su desenvolvimiento en las paralelas asimétricas en la barra de equilibrio. Posteriormente recibió el Premio de Atleta Femenina del año de la agencia Associated Press en 1.977. Fue ganadora tres veces en el Campeonato Europeo de Gimnasia Femenina (1.975, 1.977 y 1.979) y dos veces, campeona mundial.

En las Olimpiadas de Moscú repitió su hazaña, y obtuvo dos medallas de oro por su actuación en los ejercicios de manos libres y en la barra de equilibrio. Su entrenador, Bela Karolyi, describió a Nadia en los siguientes términos: “Físicamente, tiene fuerza, velocidad y flexibilidad. Mentalmente, tiene inteligencia un fenomenal poder de concentración y una valentía a toda prueba. Un genio sin parangón, mejor dicho, una pulguita maestra con cerebro sabio” .

Nadia también se dedicó al entrenamiento de atletas en su propio gimnasio en Bucarest. Frank Bare, quien fue director de la Federación de Gimnasio de los Estados Unidos de América, dijo después de presenciar la  exhibiciones de Nadia: “Nunca ha existido otra como ella y nunca existirá otra que se le aproxime”.

 

Ten la información al instante en tu celular. Únete al canal de Diario Primicia en WhatsApp a través del siguiente link: https://whatsapp.com/channel/0029VagwIcc4o7qP30kE1D0J

También estamos en Telegram como @DiarioPrimicia, únete aquí: https://t.me/diarioprimicia

error: