Carlos Rodríguez y la visión de un arbitraje de tres
En el deporte, las grandes jugadas no siempre ocurren frente a una multitud ni quedan registradas en el marcador final, algunas comienzan de manera sencilla, en una conversación, en una inquietud o en la necesidad de encontrar una mejor respuesta ante las exigencias de una disciplina que también evoluciona con el tiempo. Precisamente así surgió la conversación con Carlos Alberto Rodríguez Parada, árbitro carabobeño con 35 años de experiencia. Como suele suceder cuando se conversa con alguien que ha dedicado buena parte de su vida al deporte, se finaliza con parte de los momentos más interesantes de su trayectoria, como lo es: la implementación de la mecánica de tres árbitros en el fútbol de salón venezolano.
Carlos Rodríguez es coautor de la mecánica de tres árbitros en el fútbol de salón, y escucharlo a él explicar cómo nació esta propuesta permite descubrir que detrás de una decisión que hoy puede parecer natural, hubo muchas horas de conversación, análisis, aprendizaje y, sobre todo, la voluntad de buscar una mejor manera de conducir los encuentros. Carlos Rodríguez recuerda que aquella iniciativa comenzó a tomar forma junto a Jorge Montserrat y su hijo George, a raíz de una petición formulada por los organizadores de los Juegos Industriales en la ciudad de Valencia.
La solicitud planteaba la necesidad de buscar una alternativa que permitiera ofrecer mayor protección a los atletas y, al mismo tiempo, darle mayor vistosidad al desarrollo de los partidos. A partir de allí comenzó un proceso que requirió tiempo y dedicación, porque no se trataba simplemente de incorporar un árbitro más a la cancha, sino de estudiar cómo debía funcionar esa nueva forma de trabajo para que realmente representara una mejora. Fueron horas de discusión entre quienes participaron en la iniciativa. De esa combinación de experiencia, análisis y voluntad nació una propuesta que posteriormente se convertiría en parte de la evolución del fútbol de salón.
Uno de los aspectos que Carlos Rodríguez destaca con mayor claridad es que tener tres árbitros permite estar más cerca de las jugadas y observar con mayor atención lo que ocurre en una cancha donde todo sucede con enorme rapidez. En un deporte dinámico, donde una acción puede desarrollarse en cuestión de segundos, contar con una mirada más cercana puede marcar una diferencia importante al momento de tomar decisiones. Carlos considera además que esta forma de trabajo ayuda a disminuir los problemas arbitrales durante los encuentros, porque existe una participación más activa y una mejor distribución de las responsabilidades. En el estado Carabobo, esta mecánica se aplica actualmente en los encuentros de todas las categorías del fútbol de salón, lo que representa una muestra concreta de cómo aquella iniciativa logró incorporarse a la dinámica deportiva de la región y mantenerse como una herramienta que forma parte del trabajo arbitral.
Sin embargo, hay un aspecto de esta experiencia que merece especial atención porque habla de Carlos Rodríguez no solamente como árbitro, sino también como alguien comprometido con la formación de quienes vienen detrás. La mecánica de tres árbitros permite que los jóvenes y quienes están dando sus primeros pasos tengan la posibilidad de participar y adquirir experiencia al lado de árbitros con mayor recorrido. Para Carlos, esa convivencia entre experiencia y juventud tiene un valor enorme, porque los árbitros de mayor jerarquía pueden orientar, acompañar y proteger a quienes todavía están construyendo su seguridad dentro de la cancha. Al mismo tiempo, cada integrante del equipo tiene una zona de responsabilidad que lo obliga a permanecer concentrado y a responder por su trabajo. De esta manera, no solamente se busca que el partido sea mejor dirigido, sino que también se crea un espacio donde el conocimiento puede transmitirse y donde nuevas generaciones pueden prepararse para asumir responsabilidades en el futuro.
Después de conversar con Carlos Rodríguez queda una reflexión que trasciende la propia mecánica de tres árbitros. El deporte necesita personas que no se conformen con hacer siempre lo mismo y que tengan la disposición de analizar lo que puede mejorarse, aun cuando cualquier cambio implique esfuerzo, discusión y aprendizaje. Carlos, junto a Jorge Montserrat y George Montserrat, fue parte de una iniciativa que nació de una necesidad concreta y que terminó dejando una huella en el arbitraje del fútbol de salón. Sus palabras reflejan la experiencia de quien conoce las exigencias de estar dentro de una cancha y entiende que dirigir un partido también significa asumir una responsabilidad con los jugadores, con el espectáculo y con el propio deporte. Y quizás allí está la verdadera enseñanza de esta historia, las grandes transformaciones no siempre comienzan con grandes recursos, sino con personas que tienen una idea, creen en ella y están dispuestas a trabajar para hacerla realidad. Queridos lectores, hasta la próxima, con el favor de Dios. Para contactos: @Joseceden o Facebook / José E Cedeño Gonzalez (El hijo mayor de Otilia Gonzalez).
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