Opinión

Bitácora Industrial

"El rebaño porcino de China es de casi 450 millones de cabezas y habría que ver el impacto si solo un 10 por ciento de esos animales pasa de los 140 kilos de peso promedio actual, a los 500 kilos de la nueva raza".
viernes, 08 noviembre 2019

Peste porcina en China

La peste del virus africano que afectó la cría de cerdos en China tiene todavía repercusiones en todo el mundo, por el aumento de las importaciones chinas en ese rubro, el aumento de los precios y la reducción en el consumo de cereales del gigante asiático, que afecta a los grandes productores mundiales. La producción anual de carne de cerdo en China fue de 54 millones de toneladas en 2018, pero los expertos señalan que la peste reducirá esa cifra en 10 millones de toneladas al final de este año, y en el mundo no hay capacidad para suplir ese déficit. Algunos países como Brasil, Argentina y los de la Unión Europea aumentaron sus exportaciones de cerdo a China, pero no están aumentando mucho sus inversiones para producir más porque la demanda mundial bajará cuando China supere la peste.

Efectos de la peste

Por un lado, la peste porcina en China provocó un aumento del precio de las carnes en todo el mundo, porque la demanda aumentó en pocos meses, pero al mismo tiempo se redujo la demanda de cereales para la producción de alimentos para animales, lo que perjudica a muchos países. Brasil aumentó su exportación de carne de cerdo a China, pero al mismo tiempo se redujeron sus exportaciones de cereales, sobre todo soya. Como China es uno de los principales compradores de soya y redujo sus importaciones, la oferta sobrante provocó una baja en los precios mundiales, que a su vez se reflejó en la baja del precio de otros cereales. Según los economistas, esa baja en el precio de los cereales es mayor que el aumento del precio de la carne. En China la carne de cerdo aumentó hasta 70 por ciento. En el mundo algunos productos cárnicos subieron hasta un 20 por ciento y los expertos de Brasil, uno de los mayores exportadores de proteínas, predicen que si los efectos de la peste no se corrigen totalmente, podrían llegar hasta 2.000 dólares la tonelada.

Cerdos gigantes
Siendo como lo es el mayor productor mundial de carne de cerdos, la respuesta del gobierno de Beijing a la peste fue inmediata.

En seis meses y siguiendo los programas oficiales, los criadores lograron agregar 30 kilos al promedio de peso de los cerdos sacrificados, pasando de 110 a 140 kilos en cada animal.

Pero además el gobierno chino entregó sementales a miles de criadores, de una raza gigante de más de 500 kilos por animal. Según los expertos, una vez superada la peste la producción de China podría aumentar hasta un 25 por ciento, lo que podría hacer bajas los precios y reducir los mercados de exportación para algunos de los países productores actuales, por la invasión de cerdos chinos.

El rebaño porcino de China es de casi 450 millones de cabezas y habría que ver el impacto si solo un 10 por ciento de esos animales pasa de los 140 kilos de peso promedio actual, a los 500 kilos de la nueva raza.

Serían 360 kilos de peso adicionales, lo que sumaría más de 16 millones de toneladas anuales, si las hembras tuvieran un solo parto anual y, como se sabe, su período de gestación es de 116 días.

La cría de cerdos en Venezuela
El rebaño de cerdos en nuestro país ha venido reduciéndose desde hace más de una década, debido a una serie de factores entre los que predominan el elevado costo de los productos importados para la alimentación de los animales, la inseguridad en el campo y los controles de precios. A falta de cifras oficiales, los dirigentes de los criadores señalan que el número de vientres era de 220.000 en 2012, para retroceder a 100.000 en 2015, luego 80.000 en 2016 y a 60.000 en 2017.

Para cierre de este año, los criadores estiman que las madres estarán entre 25 y 30 mil, debido principalmente a la dificultad para alimentar a los animales y conseguir vacunas y medicinas. También está el hecho de que muchos criadores deciden abandonar el campo y sacrifican todo su rebaño, incluyendo a las madres.

Adicionalmente ha bajado el peso de los animales al momento de ser sacrificados, pasando de 80 kilos promedio hace una década a 60 o menos en la actualidad. Dirigentes de los criadores recuerdan que hace 10 años se necesitaban 150 días para que un animal llegara a 75 kilos, el peso óptimo para su sacrificio y hoy se necesitan 50 días más, lo que significa mayor costo y menos beneficio.

“Eso, más las variaciones del dólar que afecta el precio de los alimentos, la mayoría importados, ha hecho que muchos criadores prefieran sacrificar sus rebaños y abandonar el negocio porcino”. Paralelamente ha bajado mucho el consumo per cápita de carne de cerdo en Venezuela, que superaba los 12 kilos por año hace 15 años, para caer a 5 en la actualidad, según cifras del gremio de criadores.

El consumo anual per cápita es de 30 kilos en Estados Unidos, 18 en México, 12 en Argentina y 9,5 en Colombia. Hace dos décadas Venezuela era uno de los principales productores de carne de cerdo en América Latina y si en este momento pudiera exportar como entonces, sería un ingreso de divisas muy importante por el aumento del precio internacional, sobre todo en el jamón de primera calidad mundial que se vendía en todo el Caribe y Suramérica.


Economía navideña

La época decembrina siempre fue una especie de zafra para el sector terciario de nuestra economía, es decir el comercio y los servicios, porque las familias aumentan sus compras en estos días y realizan reparaciones en las viviendas, equipos domésticos y vehículos. Igualmente, las industrias aumentaban su producción en los meses previos, para atender el aumento de la demanda de productos a final del año. Pero en esta situación, la Navidad en lugar de ser una bendición para la economía se ha convertido en una época crítica porque con la baja de ingresos los empresarios tienen que sacrificar reservas en el exterior para disponer de los bolívares necesarios para atender los gastos de fin de año. La situación es tal que en lugar de contratar personal adicional para diciembre, muchos comerciantes e industriales prefieren cerrar y dar vacaciones colectivas a sus trabajadores hasta mediados de enero. Los pocos productos navideños son en su mayoría inventarios que quedan de años anteriores y según dirigentes empresariales, las importaciones hechas para esta Navidad no llegan al 10 por ciento de las de hace 10 años. Un dirigente empresarial del sector calzado le dijo a BITACORA que en sus tiendas no contrató ni una sola persona extra este fin de año. Antes ingresaba 80 o 100 personas en su cadena de todo el país. “Los propios trabajadores decidieron hacer turnos extras y ganar un poco más, sin contratar personal temporal”. Muchas industrias cierran operaciones por final de año, pero como dijo un empresario del sector metalmecánico en Ciudad Guayana: “Vamos a trabajar hasta final de noviembre para darle vacaciones a mi gente, y no sé si voy a abrir a mediados de enero. Todo depende”.

 

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