Opinión

Anper, historia de familia, talento y orgullo monaguense

Anper, acrónimo derivado del nombre Ángel Pereda, es un club deportivo familiar, cuyo nombre fue creado en honor a Ángel Melecio Pereda.
José Cedeño
domingo, 30 agosto 2026

Desde hace algún tiempo tenía la inquietud de conocer la historia de aquel club monaguense de fútbol de salón que, más allá de los resultados deportivos, guarda una historia profundamente familiar y humana. Tomé el teléfono y me comuniqué con uno de los grandes jugadores que ha dado el Futsal en el estado Monagas, Ángel Pereda. “Buenos días, ¿cómo has estado, Ángel?”, le pregunté. Con esa humildad que siempre lo ha caracterizado, respondió: “Buenos días, profesor, bien, gracias a Dios”. Entonces fui directo al tema: “Ángel, estoy interesado en conocer la historia de Anper”. Su respuesta abrió la puerta a una historia que merece ser contada, la de una familia que encontró en el fútbol de salón una manera de compartir sueños, representar a Monagas y dejar una huella que todavía permanece en la memoria de quienes vivieron aquella época.

Anper, acrónimo derivado del nombre Ángel Pereda, es un club deportivo familiar, cuyo nombre fue creado en honor a Ángel Melecio Pereda, conocido cariñosamente como “el Mocho Pereda”, quien falleció el 28 de septiembre de 2024. Pero la historia del club también está íntimamente ligada a Ángel Benjamín Pereda Azócar, su fundador y presidente, quien falleció el 21 de noviembre de 2019. En Anper, el apellido Pereda nunca fue simplemente un nombre en una camiseta o en una nómina; representaba una familia, una identidad y una manera particular de entender el deporte. Desde el sector El Paraíso de Maturín comenzó a construirse una historia en la que los vínculos familiares se mezclaron con la pasión por el fútbol de salón. Allí, entre entrenamientos, competencias, sacrificios y celebraciones, se fue formando un grupo que terminó convirtiéndose en una referencia del deporte monaguense.

Por las filas de Anper pasaron jugadores que dejaron una huella importante en el fútbol de salón del estado Monagas: José Ángel Pereda, “Cheche”; Alexander Pereda; Ángel Agustín Pereda, “el chino”; Jorge Pereda; Diego Pereda; Ángel Pereda, “AP15”; Rubén Pereda, “Turbo”; David Pereda, “Davisito”; Juan Daniel Mata, “Pacheco”, y Ángel Alfredo Pereda, “Peter”. Al frente del equipo estuvo como director técnico Ángel Benjamín Pereda, mientras Loida Carolina Pereda ejercía como madrina. Cada uno aportó su personalidad, su esfuerzo y su talento para darle vida a aquel proyecto familiar. Y detrás de esos nombres hubo horas de entrenamiento, viajes, encuentros, triunfos, derrotas y, sobre todo, una enorme voluntad de representar dignamente los colores de Anper y el nombre de Monagas.

El talento de aquellos muchachos pronto trascendió las fronteras del club, cada uno de los jugadores tuvieron la oportunidad de integrar la selección del estado Monagas en sus respectivas categorías, algo que habla de la calidad deportiva que reunía aquella generación, pero hubo quienes fueron todavía más lejos. Alexander Pereda y Ángel Pereda llegaron a vestir la camiseta de la selección de Venezuela, llevando consigo el aprendizaje adquirido en las canchas monaguenses. Uno de los momentos más significativos llegó en 2009, cuando Anper participó en el Campeonato Nacional de Clubes de Fútbol de Salón y consiguió un destacado tercer lugar. Aquel resultado representa mucho más que una posición en una tabla, fue la confirmación de que un club nacido desde el seno de una familia podía competir de tú a tú con importantes equipos del país y dejar en alto el nombre de Monagas.

Sin embargo, toda historia deportiva también está marcada por las circunstancias de su tiempo. Hoy Anper no se encuentra activo como equipo, y una de las principales razones está en la diáspora que ha llevado a varios de sus integrantes a diferentes lugares del mundo. Aquella cancha que alguna vez reunió a hermanos, primos y familiares ya no tiene la misma presencia de aquellos días. La vida tomó otros caminos y los compromisos personales y familiares hicieron que aquella generación se dispersara. Pero hay algo que ninguna distancia puede borrar: los recuerdos. Porque un equipo puede dejar de competir, una camiseta puede guardarse en un armario y una cancha puede quedar en silencio, pero la historia permanece cuando quienes la protagonizaron dejaron una huella en su comunidad y en el deporte que practicaron.

Por eso, hablar de Anper hoy es hablar de memoria, de familia y de una generación de jugadores que entendió que el deporte también podía ser una forma de construir identidad, es recordar a Ángel Melecio Pereda, al fundador Ángel Benjamín Pereda y a todos aquellos jugadores que defendieron con orgullo el nombre del club. Es reconocer a “Cheche”, “El chino”, “AP15”, “Turbo”, “Davisito”, “Pacheco”, “Peter” y a cada integrante de aquella familia deportiva que convirtió una pelota y una cancha en parte de su vida.

Quizás Anper ya no esté actualmente en competencia, pero su historia sigue jugando en la memoria de quienes lo conocieron, y mientras alguien recuerde aquellos partidos, aquellos jugadores y aquel tercer lugar nacional de 2009, Anper seguirá siendo parte de la historia del fútbol de salón de Monagas. Porque algunos equipos desaparecen de las canchas, pero jamás desaparecen del corazón de su gente. Mis queridas lectoras y queridos lectores, hasta la próxima, con el favor de Dios.

Para contactos: @Joseceden o Facebook / José E Cedeño Gonzalez (El hijo mayor de Otilia Gonzalez).

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