El candidato presidencial Abelardo de la Espriella se pronunció de manera oficial tras ganar la primera vuelta de las elecciones presidenciales al consolidar un total de 10,3 millones de votos en todo el territorio nacional.
El líder político superó en las urnas al aspirante izquierdista Iván Cepeda, quien acumuló 9,6 millones de sufragios, y a la senadora Paloma Valencia, quien se posicionó en el tercer puesto con 1,6 millones de votos.
Estos resultados numéricos definitivos le permitirán formalmente al candidato del movimiento Defensores por la Patria pasar a la segunda vuelta electoral contra el opcionado de la izquierda.
Con el panorama electoral definido para las próximas semanas, el abogado de profesión envió un enérgico mensaje de agradecimiento y movilización a sus simpatizantes. “Más de 10 millones de colombianos confiaron en ‘el Tigre’ y se unieron a la manada. Vamos a segunda vuelta para derrotar la tiranía y el absolutismo”, manifestó con contundencia De la Espriella frente a la opinión pública nacional.
Asimismo, el dirigente sumó críticas hacia las corrientes políticas tradicionales al agregar textualmente: “En 21 días vamos a cambiar la historia de Colombia para siempre. Por lo pronto, vamos a celebrar esta victoria de los que nunca hemos vivido de la teta del Estado ni hemos hecho politiquería, frente a los de siempre”.
Convocatoria en Barranquilla y estrategia para la segunda vuelta
Tras la difusión de sus primeras palabras, el equipo de campaña de De la Espriella confirmó que el candidato llegará hacia las 6:30 p.m. a las instalaciones del Malecón del Río, en la ciudad de Barranquilla, con el propósito de entregar un mensaje completo y detallado a toda la ciudadanía sobre la ruta política que vendrá para la segunda vuelta institucional.
Según afirmó de manera directa el propio político, en el desarrollo de su discurso público entregará detalles específicos sobre la forma en que pretende ganar la segunda vuelta presidencial contra el candidato del oficialismo gubernamental. El diseño de este plan estratégico resulta prioritario para la coalición derechista, sobre todo porque los análisis preliminares calculan que actualmente hay unos tres millones de votos en juego correspondientes a las fuerzas que quedaron fuera de la contienda.