Las nueces ayudan a reconstruir el cuerpo
Incluir nueces en la dieta diaria potencia la regeneración de los huesos gracias a su alto contenido en magnesio, omega-3 y antioxidantes. Diversos estudios, entre ellos una investigación de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard publicada en la revista Nutrients, confirman que este fruto seco es un aliado fundamental para quienes buscan una recuperación ósea efectiva.
Su composición nutricional no solo fortalece la densidad de los huesos, sino que proporciona una base sólida para combatir la pérdida de masa ósea postfractura.
El mecanismo que hace de la nuez un alimento clave en este proceso reside en su riqueza en minerales y ácidos grasos esenciales. Las nueces aportan una cantidad significativa de magnesio, un mineral que trabaja directamente en la formación de la estructura ósea, y ácido alfa-linolénico (ALA), un tipo de omega-3 que, según un estudio de la Universidad de Pensilvania, ayuda a prevenir la osteoporosis y reduce las probabilidades de nuevas roturas.
Además, su contenido en cobre y fósforo favorece el mantenimiento y la mineralización de los huesos.
Beneficios del consumo de nueces
Más allá de su acción directa sobre el calcio, las nueces ofrecen un beneficio antiinflamatorio crucial durante la recuperación. Las fracturas óseas generan procesos inflamatorios y estrés oxidativo en la zona afectada; las propiedades antiinflamatorias de las nueces ayudan a reducir esta inflamación.
Este efecto, sumado a su capacidad para mejorar la circulación sanguínea gracias a la vitamina B3, garantiza que los nutrientes lleguen de manera eficiente al foco de la fractura.
Los especialistas recomiendan una ingesta diaria de entre cuatro y siete nueces (aproximadamente 30 gramos) para aprovechar estos beneficios sin descuidar el equilibrio calórico de la dieta.
