Trucos con manzanilla que ahorran tiempo en limpieza del hogar
La manzanilla, cuyo nombre científico es Matricaria chamomilla L. es una planta herbácea aromática y medicinal de la familia Asteraceae o Compositae, que alcanza aproximadamente 50 centímetros de altura.
La parte floral es la más utilizada para elaborar infusiones y otros preparados caseros, ya sea con flores recién cortadas o secas, estas últimas disponibles durante todo el año en tiendas de abarrotes y mercados a bajo costo.
A partir de esa misma infusión, concentrada en distintas proporciones según el uso que se busque, se obtienen al menos tres aplicaciones domésticas que no requieren comprar insumos adicionales más allá del agua, el tiempo de hervor y las flores.
Estas aplicaciones son: aromatizante ambiental, repelente de mosquitos y un protector natural para otras plantas de interior.
Un ambientador que no empalaga ni irrita las vías respiratorias
El truco más extendido combina manzanilla con limón para neutralizar olores de cocina y baño.
Basta un litro de agua hervida con dos o tres saquitos de manzanilla y rodajas de limón con cáscara, previamente lavado, durante 10 a 15 minutos para liberar un vapor que neutraliza restos de fritura o encierro sin dejar residuos químicos en el ambiente.
El calor residual de la olla, una vez apagado el fuego, continúa liberando aroma durante varios minutos más, lo que extiende el efecto sin necesidad de mantener la hornalla encendida.
Dejar la olla destapada, siempre bajo supervisión, ayuda a que el vapor se distribuya mejor por la cocina o el baño donde se necesite neutralizar el olor con mayor rapidez.
La mezcla no se desecha después de usarse como aromatizante.
Si el agua no se ensucia tras el primer uso, puede recalentarse una vez más en el transcurso del mismo día para repetir el efecto aromatizante sin necesidad de preparar una infusión nueva desde cero, lo que extiende el rendimiento de cada paquete de flores secas comprado.
Repelente casero contra mosquitos en telas y rincones
La infusión concentrada de manzanilla puede repeler insectos cuando se rocía sobre cortinas, sofás y marcos de ventanas.
La preparación requiere hervir 200 gramos de flores secas en un litro de agua durante 30 minutos y dejar enfriar por completo antes de verterla en un atomizador limpio y seco.
La aplicación se concentra en los rincones, debajo de los muebles y cerca de las ventanas, los puntos de entrada más comunes para mosquitos en casas con poca mosquitera o con ventanas que permanecen abiertas durante buena parte del día.
Rociar estas zonas de forma regular ayuda a sostener el efecto con el tiempo.
El mismo líquido puede guardarse en refrigeración, dentro de un envase cerrado, para repetir la aplicación durante varios días sin necesidad de preparar una nueva infusión cada vez que se requiera.
Esto representa un ahorro frente a los repelentes comerciales en aerosol, que suelen agotarse con rapidez en casas con varias habitaciones y ventanas.
Un protector natural para otras plantas de interior
Quien cultiva su propia manzanilla en casa, o cuenta con flores secas compradas, obtiene la materia prima para preparar, además de infusiones de consumo, una solución que se usa como protector natural de otras plantas de interior.
La infusión concentrada, ya fría y filtrada, se aplica con atomizador directo sobre hojas y tallos de plántulas y macetas.
Este uso aprovecha la misma preparación que sirve como ambientador o repelente, por lo que una sola tanda de flores rinde para distintas tareas del hogar sin gasto adicional.
Características de la manzanilla
La planta presenta hojas muy divididas, con segmentos estrechos, y flores agrupadas en una cabezuela: el centro es amarillo y está rodeado por pequeñas lígulas blancas, semejantes a pétalos.
Esta descripción aparece en el Botiquín de plantas medicinales, manual elaborado por especialistas de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza (Fes Zaragoza) de la Unam.
Un gasto mínimo para varios usos simultáneos
Un paquete de flores secas de manzanilla, el mismo que se usa para infusiones de consumo, rinde para preparar ambientador, repelente y protector de plantas sin necesidad de comprar un producto distinto para cada tarea del hogar.
El costo se limita al agua y al tiempo de hervor, entre 10 y 30 minutos según el preparado que se busque obtener.
Quien dispone de espacio para cultivarla puede asegurar un suministro constante de flores durante toda la temporada y no depender de comprarlas en tienda cada vez que se agoten.
La reutilización del líquido sobrante, tras usarlo como ambientador o para repetir la aplicación de repelente al día siguiente, reduce el desperdicio frente a productos de un solo uso y concentra varias tareas domésticas en una sola preparación inicial con flores secas.
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