1 de enero en Guayana: fue un día para la calma, la familia y el descanso
El primer día del año transcurrió con un ritmo pausado en Ciudad Guayana, municipio Caroní. Tras la celebración de la noche del 31 de diciembre, la ciudad amanece con escasa actividad comercial, calles semi vacías y una dinámica marcada, principalmente, por el descanso y los encuentros familiares. Aunque las costumbres varían según cada hogar, el denominador común es tomarse el 1 de enero como una jornada de pausa, reflexión y compartir.
Para muchos guayaneses, este día es sinónimo de reunirse con la familia, conversar sin apuros y preparar comidas. Mary Castro, quien este año pasa el inicio de año en El Tigre, describe el primero de enero como un momento de convivencia cercana.
“Nos sentamos a hablar, a reírnos, a hacer chistes. Ahorita estamos compartiendo porque voy a preparar un pasticho para complacer a mi hermana”, comenta.
Además, destaca que en su entorno aún se mantienen actividades culturales como comparsas que sirven de antesala al Carnaval.
Otros ciudadanos han optado por dejar de lado los rituales más populares y centrarse en el descanso y el bienestar emocional.
Carla Rodríguez señala que, aunque en años anteriores practicaba diversas tradiciones de Año Nuevo, este 1 de enero decidió vivirlo con mayor tranquilidad.
“Estoy disfrutando con mis hijas, aprovechando los días libres para compartir, limpiar, acomodar y descansar, porque mi año laboral es muy movido”, explica.
Sin embargo, mantiene algunas prácticas personales como el baño con sal y el uso de sahumerios, que asocia a la relajación y la limpieza espiritual.
Las salidas familiares a espacios abiertos también forman parte de las costumbres, especialmente fuera del casco urbano.
Paseo al campo
Yaritza Hernández relata que su tradición es trasladarse al fundo de su madre, donde preparan sancocho, conversan y los niños disfrutan jugando al aire libre.
“Guindamos hamacas y la pasamos bien”, resume, resaltando el valor de estos encuentros sencillos pero significativos.
En contraste, hay quienes reservan el primer día del año exclusivamente para el reposo.
Daniel Pérez asegura que el 1 de enero lo dedica a “descansar, comer y ver películas”, y que es a partir del 2 cuando retoma actividades como visitar el parque La Llovizna o Cachamay para reconectarse con la naturaleza. “En Puerto Ordaz el primero de enero es muerto, no hay casi nadie en la calle y hay muy pocos comercios abiertos”, afirma.
Así, el 1 de enero en Ciudad Guayana se vive como una extensión del cierre de año: un día de baja actividad, introspección y encuentros íntimos. En medio de las distintas realidades sociales y económicas, la población mantiene la costumbre de comenzar el año con calma, priorizando el descanso, la familia y los pequeños rituales que aportan bienestar y esperanza para los meses venideros.
