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Niños y adolescentes también padecen el covid-19 prolongado

Muchos infantes no han podido retomar su vida normal por presentar fatiga y otros síntomas, tras contagiarse de coronavirus.
Por: France 24
viernes, 13 agosto 2021
Cortesía | Muchos piden la vacunación para los menores

Inicialmente a salvo de lo peor del coronavirus, cada vez más niños y adolescentes están experimentando covid prolongado o ‘long covid’. Mientras surgen clínicas para tratar los síntomas que persisten.

Y aunque los niños todavía registran menos casos en comparación con los adultos, sus síntomas físicos, mentales y neurológicos a largo plazo parecen ser igual de debilitantes.

Desde el comienzo de la crisis por el covid-19, la opinión prevaleciente entre los expertos médicos ha sido que los niños y jóvenes son más propensos a recuperarse rápidamente, a ser asintomáticos o a presentar síntomas leves, en comparación con los adultos.

Pero ahora una creciente cantidad de niños y adolescentes —incluso con covid-19 asintomático— están experimentando efectos prolongados, a veces muchos meses después de haberse enfermado.

Aunque los datos sobre los niños son escasos, los doctores están comprobando que el coronavirus prolongado en los jóvenes es igual de enigmático que en los adultos.

“Definitivamente podemos afirmar que los niños padecen de covid prolongado”, declaró la doctora Elaine Maxwell del Instituto Nacional de Investigación en Salud del Reino Unido, en una entrevista con el diario ‘The Guardian’.

“Pero el problema con el covid prolongado es que no es una sola definición”, apuntó.

Los niños están reportando una gran cantidad de dolencias persistentes —incluso aunque sus síntomas iniciales fueran leves— que incluyen dolor de cabeza, dolores musculares, fatiga, palpitaciones, problemas gastrointestinales, náuseas, mareo, convulsiones, pérdida de memoria, alucinaciones y otros síntomas sensoriales como la pérdida del sentido del gusto y del olfato e incluso un adormecimiento que los deja sin poder caminar.

Además, algunos niños y adolescentes reportan dificultades para realizar actividades cotidianas.

Algunos casos

Aarati Kasturirangan, que vive en la ciudad estadounidense de Filadelfia, conoce muy bien estas dificultades. Su hijo Eli tenía 10 años cuando se contagió de covid-19, junto con el resto de la familia en marzo de 2020.

“Normalmente es un niño inquieto, pero Eli no salía de su cuarto”, le dijo Kasturirangan a France 24, refiriéndose a las semanas y meses siguientes.

Sus síntomas eran incapacitantes: un dolor tan fuerte en sus piernas que no podía caminar, problemas gastrointestinales y náuseas tan severas que tenía que estar acostado en la cama.

Al no poder subir o bajar las escaleras, se arrastraba. Además, durante semanas tuvo la temperatura alta, pero no lo suficiente como para alarmar a los doctores.

En septiembre del año pasado, después de una serie de exámenes y visitas a especialistas, fue formalmente diagnosticado con fatiga post-viral.

“El gastroenterólogo era el más propenso a llamarlo covid prolongado, y nos decía: ‘Sí, probablemente lo sea, pero todavía no sabemos lo suficiente’. Nos dijeron que no se podía hacer nada pero que tomaría tiempo”.

No podía entender cosas básicas que normalmente le habrían resultado muy sencillas.

En el colegio, las ecuaciones matemáticas básicas y la realización de las tareas se volvieron un enorme reto para el estudiante, normalmente muy aplicado.

Kasturirangan lo describe como “una especie de confusión, porque no podía entender cosas básicas que normalmente le habrían resultado muy sencillas”.

Le da crédito a la enfermera del colegio por ayudar a Eli a dar un paso adelante, al ocurrírsele un plan de estudio que le permitiera trabajar durante una hora de manera virtual y luego descansar la siguiente, para que así pudiera administrar su energía.

Cifras “preocupantes”

La doctora Avindra Nath, jefe de infecciones del sistema nervioso del Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares, le dijo al ‘New York Times’ que el potencial impacto en los niños de colegio es “inmenso”.

“Están en sus años de formación”, dijo Nath. “Una vez que se empiezan a atrasar es muy difícil porque los niños pierden la confianza en sí mismos también. Es una espiral cuesta abajo”, apuntó.

Un estudio del Reino Unido realizado por la Oficina de Estadísticas Nacionales publicado el 5 de agosto, estimó que el 0,47 % de los jóvenes entre 12 y 16 años habían reportado tener covid prolongado.

Mientras que el 0,3 % de los jóvenes en el mismo rango de edad afirmó que sus síntomas habían limitado sus actividades, ya fuera “un poco” o “mucho”.

“Aunque el covid prolongado en los niños y jóvenes es menos común que en los adultos, las cifras estimadas de quienes se han visto afectados por un reporte de covid prolongado es preocupante”, dijo la profesora Esther Crenshaw, una especialista en salud infantil de la Universidad de Bristol en el Reino Unido, respondiendo al estudio.

Crenshaw notó que es probable que el número de niños y jóvenes con coronavirus prolongado aumente, pues las cifras siguen subiendo.

Long Covid Kids, un grupo de apoyo situado en el Reino Unido enfocado en niños y adolescentes que padecen de covid prolongado, tiene 3.500 miembros que van desde los siete meses de edad hasta los 18 años.

Su fundadora, Sammie Mcfarland, estableció el grupo cuando la salud de su hija de 15 años se deterioró, después de haber contraído covid-19 en marzo de 2020.

“Se puso muy débil y casi no podía entrar a la casa para ir a la cama”, dijo Mcfarland en una sesión informativa parlamentaria del Reino Unido el 26 de enero.

“Y prácticamente se quedó ahí (en la cama) durante los siguientes siete meses”, recordó.

Vacunación para ellos

Hasta el momento, la pandemia se ha concentrado ampliamente en prevenir la enfermedad severa y las muertes en las personas mayores, muchas de las cuales ya están vacunadas.

Pero muchos defensores, como Mcfarland, y expertos médicos quieren que se le preste más atención a los jóvenes.

La semana pasada, los casos pediátricos de covid-19 alcanzaron el porcentaje más alto de nuevas infecciones desde el comienzo de la pandemia, según la Academia Americana de Pediatría, con 940.000 nuevos casos registrados (15 % de todos los casos, frente a 14,3 % en promedio), en el final de la semana del 5 de agosto.

“En pocas palabras, la variante Delta ha creado un nuevo y apremiante riesgo para los niños y adolescentes en el país”, afirmó la academia en una carta dirigida a la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos, pidiendo que se emitan las aprobaciones de las vacunas para los menores de 12 años.

Falta de información

Sigue sin ser claro exactamente cuántos niños pueden estar afectados por el covid prolongado y durante cuánto tiempo a causa de los pocos estudios disponibles.

Danilo Buonsenso, un pediatra del Hospital Universitario Gemelli en Roma, es el investigador más citado en niños con coronavirus prolongado, tras haber sido el primero en estudiar el fenómeno.

Junto con sus colegas, ha estudiado 129 niños entre 6 y 16 años, quienes fueron diagnosticados con covid entre marzo y noviembre de 2020.

El estudio, publicado en una revista revisada por pares en abril, concluyó que más de un tercio de los participantes tuvo uno o dos síntomas persistentes durante cuatro o más meses después del contagio, y otro cuarto tuvo tres o más síntomas.

Entre los síntomas reportados por los niños se incluía insomnio, fatiga, dolor muscular y persistentes quejas por síntomas de resfriado, un patrón similar a lo que se ha observado en adultos con covid prolongado.

“El covid prolongado es mucho más escaso en niños, lo cual es una buena noticia”, le dijo a The Guardian. “Pero sigue siendo real”.

En abril, el Instituto Nacional de Salud citó un estudio que sugería que entre el 11 y el 15 % de los jóvenes contagiados podían “tener esta consecuencia a largo plazo”.

La falta de información, que en parte se debe a los retrasos relacionados con asegurar la aprobación para estudiar niños, ha contribuido al escepticismo.

Luchando por ser escuchados

“Todavía estamos en la etapa en la que algunas personas están diciendo que los niños no sufren de covid prolongado”, le dijo Maxwell a ‘The Guardian’.

Diferenciar el covid prolongado de otras condiciones es uno de los mayores retos tanto para los profesionales de la salud como para los afectados.

En particular cuando muchos de los síntomas como fatiga, dolor de cabeza, incapacidad para concentrarse pueden ser atribuidos a cualquier otro número de enfermedades.

Según los escépticos, algunos síntomas también pueden ser una señal de trastornos mentales, cuyos casos se dispararon durante la pandemia cuando el aislamiento, el distanciamiento social y otras restricciones se impusieron de manera masiva.

Dudas acerca de si algunos de los síntomas pueden ser psicológicos ganaron terreno después de que un estudio de Estados Unidos sobre dos millones de reclamaciones de seguros, realizado por la organización Fair Health, encontrara que los menores de 18 años eran más propensos a reportar problemas intestinales y “desórdenes de adaptación”, descritos como reacciones emocionales o de comportamiento ante eventos estresantes de la vida.

La lucha por ser escuchados a veces se agudiza para los niños, quienes reportan sentir síntomas que no siempre aparecen en los exámenes médicos.

En los adultos, las tomografías y los exámenes de sangre muestran algunas anormalidades.

Pero en los niños, los exámenes no muestran ninguna anomalía “y aún así claramente están impedidos”, afirmó la doctora Alicia Johnston, directora de la clínica de covid del Hospital Infantil de Boston, que ha tratado 40 pacientes jóvenes con covid prolongado, en una entrevista con Stat, una revista médica virtual.

Jakob Armann, un pediatra de la universidad de Tecnología de Dresden en Alemania, hace parte de los escépticos, pues cree que puede haber menos casos de coronavirus prolongado en los niños de lo que sugieren algunos estudios.

Pero está de acuerdo en que incluso si el 10 o 15 % de los niños contagiados con covid resultan tener síntomas a largo plazo, “es un verdadero problema. Así que esto debe ser estudiado”, le dijo a la revista ‘Nature’.

Buonsenso disputa la teoría de que los factores psicológicos son una causa importante de covid prolongado.

Si ese fuera el caso, argumenta en Nature, habría habido más covid prolongado durante la primera ola en Italia en 2020, cuando las restricciones eran aún más severas.

Clínicas de Covid prolongado para los niños

Una evaluación del Instituto Nacional de Investigación en Salud del Reino Unido sugiere que el coronavirus prolongado en adultos también podría incluir varios síndromes diferentes, incluyendo el síndrome de post-cuidados intensivos y el síndrome de fatiga post-viral, los cuales también afectan a los niños.

Para quienes sufren de covid prolongado y para sus familias, esas etiquetas no ayudan mucho a aliviar la carga y la dificultad del día a día ante tanta incertidumbre.

Sin embargo, en los meses recientes Kasturirangan ha tenido más razones para ser optimista. En un buen día, Eli puede salir al parque y jugar con un amigo, y a veces es capaz de caminar más de una cuadra.

“Los días buenos son mejores de lo que eran antes y tal vez los días malos ya no son tan malos”, dijo Kasturirangan. “Veo progreso, pero ha sido gradualmente lento”.

Hacer progresos en la investigación sobre el covid prolongado también es esencial.

“Ciertamente, no tenemos suficiente información sobre los impactos a largo plazo del covid en los niños para tomar buenas decisiones normativas ahora mismo”, afirmó la doctora Natalia Lambert, directora de investigación para Survivor Corps, el grupo de apoyo de covid-19 más grande del mundo.

Sin embargo, muchos gobiernos están tomando acciones para reconocer el covid prolongado a pesar de la ausencia de datos extensos en niños y jóvenes adultos.

El gobierno británico anunció en junio que desplegaría 15 clínicas pediátricas para niños y adolescentes con síntomas prolongados de covid bajo su Servicio Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en inglés). Clínicas similares existen en los Estados Unidos.

Vacunar a los menores de 18 años es parte de la solución, tal como ha sido la política en Estados Unidos, donde se están terminando los ensayos de vacunación para los menores de 12 años.

En el Reino Unido, solo los mayores de 16 son elegibles para la vacuna, mientras que los niños en la Unión Europea son elegibles a partir de los 12 años.

“Creo que las intervenciones de salud pública y las vacunas son una manera de aplastar esta enfermedad”, dijo Kasturirangan.

“Y siempre que pueda, voy a hablar sobre mi experiencia porque no quiero que nadie pase por lo que nosotros pasamos el año pasado. Nos ha marcado como familia y lo que asusta es que no sabemos cuánto tiempo tendremos que vivir con esto”, contó.

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