Muchos de los actuales residentes de la zona no estaban por aquí la última vez que el Mauna Loa hizo erupción hace 38 años.
Las autoridades están esperando para ver si la lava del nuevo foco se une a la colada principal, que llegó al océano Atlántico hace unos días.
El cambio de ritmo dio más tiempo a los vecinos de localidades en su camino para llevarse sus pertenencias.