El delincuente se hacía pasar como un próspero empresario que vivía en una mansión de El Poblado y se transportaba en vehículos blindados.
El Juzgado 11° de Primera Instancia en Función de Control Audiencia y Medidas de Violencia Contra La Mujer hizo la solicitud.
La procesada reconoció los hechos y su responsabilidad como cómplice de un delito de trata de personas.