Los investigadores de la agencia encontraron que los pequeños cobraban muy poco o nada.
El papa ha clamado en numerosas ocasiones contra la explotación infantil y ha llamado a erradicarla.
En los últimos años las cifras habían descendido, pero con la llegada del covid-19 todo cambió.
La pobreza, el acceso a la educación y los patrones culturales son algunas de las causas según la Unicef.