La sequía, los vientos y la actividad humana son tres factores de riesgo que afectan ese territorio norteamericano.
El meteoro tocó tierra primero en la árida península mexicana de Baja California, en una zona poco poblada unos 250 kilómetros al sur de Ensenada.
Los funcionarios de Los Ángeles y San Diego dicen que están realizando actividades de divulgación y ofreciendo refugio temporal.
No se reportó ningún tipo de daños a estructuras ni personas lesionadas.