Después de un mes fue cremado por una empresa ubicada en San Antonio a más de 100 kilómetros de la localidad.
CNN tuvo acceso a una información detallada de los hechos, incluyendo varias llamadas al 911.
Una de las menores se cubrió de sangre de una de sus compañeras para evitar ser atacada. Además llamó al 911.
La madre del atacante sufre de adicciones. Su padre no estaba presente. Vivía con sus abuelos maternos.
El joven publicó en sus redes sociales las armas que poseía.