Aún hoy en día acostumbra a ir al parque nacional de los Everglades en diciembre a disfrutar del cielo estrellado.
Porque en cualquier repiqueteo la maraca es sacra, los diablos de Naiguatá recorren el pueblo en los meses que le corresponde.
Al pasar por las fauces los niños son cubiertos de polvo blanco, pues la idea es que son especies de fantasmas.