Cuando entiendes por qué los propósitos de Año Nuevo se caen en febrero, es más fácil crear hábitos sencillos que te ayuden a mantener el rumbo.
La organización del calendario semanal impulsa el entusiasmo para adoptar prácticas beneficiosas, aunque el compromiso resultan esenciales.
Estudios han demostrado que hasta 70 % de las personas que establecen resoluciones abandonan esos buenos propósitos en meses.
El error más común son los cambios radicales en la alimentación que solo terminan en fracaso, dice la especialista.
Aquí me permito sugerir una herramienta muy conocida: el Análisis DOFA.