La víctima le contó a su papá que mientras estaba bajo cuidado de su abuelo, este le tocaba sus partes y le gritaba improperios.
Se dictó la referida privativa de libertad y se ordenó su reclusión en una entidad de atención ubicada en Maturín.
Varias pruebas médicas corroboran que hubo una violación, la cual incluyó penetración en ambas víctimas.