La familia de Mohammadi, además de su pleno acceso a la atención médica, exigió su “liberación incondicional”.
El abogado defensor ha solicitado durante semanas el traslado de la activista a un hospital especializado para recibir atención cardíaca y pulmonar.
Mohammadi, de 51 años, ha mantenido su activismo a pesar de sus numerosas detenciones en Irán y de haber pasado años encarcelada.