Conforme avancen los día y siguen despejando zonas de total derrumbe, las autoridades esperan seguir consiguiendo víctimas fatales y sobrevivientes.
“Ahora sólo tenemos a Jesús”, dijo Johanne Dorcely, de 58 años, cuya casa fue destruida. “Si no fuera por Jesús, no podría estar aquí hoy”.