La empresa de transporte subterráneo realizó “cierres parciales” para resguardar la seguridad de pasajeros y trabajadores.
Ciento dieciocho de las 136 estaciones fueron incendiadas.
Las líneas 4 y 4-A, que van hacia el sur oriente de Santiago, son las más afectadas y podrían tardar meses en quedar nuevamente operativas.