Los expertos emitieron un aviso sobre un riesgo ligeramente mayor de un posible megaterremoto en las zonas costeras japonesas.
El final de la alerta en Japón supone que los residentes en la zona ya no están obligados a dormir con ropa de calle y bolsas de emergencia.
Los principales objetivos del plan revisado incluyen reducir en un 80 % la cifra estimada de muertes.