Fue llevado hasta la clínica popular Carmen Narcisa Iradi en Guasipati.
Los responsables le quitaron la vida dentro de su negocio.
Presumen que la víctima conocía a su verdugo, ya que la puerta no estaba forzada.
Recibió varios disparos y tenía signos de haber sido maniatado.
Presumen que lo “agarraron” en otro sitio y lo ejecutaron en el barrio 5 de julio.
Se encontraba atado de manos y tenía un cable amarrado al cuello que se usó, presumiblemente, para ahorcarlo.
Hace apenas dos días los jóvenes habían llegado al lugar.
Vestían un bluyín y una franela de color azul claro.
No portaba identificación y nadie lo reconoció en el lugar.
No fue reconocido por nadie en el lugar
No evidenciaba heridas, suponen que por el estado de descomposición.