La actriz y su esposo pagaron 500.000 dólares para conseguir que sus dos hijas, fueran aceptadas en la Universidad del Sur de California.
Junto a su y su esposo acordó en mayo declararse culpables de un cargo de conspiración para cometer fraude y soborno.
Es acusada de conspiración por fraude bancario, conspiración para pagar sobornos en programas federales y conspiración para lavar dinero.