El incremento de contagios llevó a Nueva York a ampliar el personal autorizado para vacunar y realizar pruebas contra la enfermedad.
A pesar de la devastación no se reportaron muertes en Nueva York.
Fueron liberados tras la audiencia y generó una serie de críticas por ello.
La funcionaria estadounidense decidió apoyarlos con los requisitos para finiquitar una estadía de forma legal y pueda adaptarse al mercado laboral.
Encontraron rastros de la enfermedad en las aguas residuales.