El coach venezolano dijo que el infielder de los neoyorquinos estaba robando las señales del pitcheo de los Bravos.
“¡Ni siquiera… cerca!”, publicó más tarde en su cuenta de X con una grosería incluida.
La jugada provocó que las bancas se vaciaran aunque no hubo pelea.
Chisholm había dicho que sus tres primeras temporadas en las Grandes Ligas fueron “probablemente los tres peores años” de su vida.