Con este desarrollo, que procesa el mineral en una reacción explosiva, China pretende afianzar su liderazgo global en la industria siderúrgica.
Las muestras contenían especies bacterianas probióticas y fúngicas que siguen presentes en el kéfir actual.
“Se trata de una nueva forma de agua almacenada en la Luna”, indicó el investigador Xialong Chen.