Rodríguez destacó la importancia de seguir afianzando los lazos de cooperación entre ambas naciones hermanas.
Con estas acciones, se fortalece el portafolio de inversiones de las potencialidades energéticas del subsuelo venezolano.
Esta es la cuarta parada de la gira de la vicepresidenta, primero estuvo en Kazán, Rusia en la cumbre de los Brics, luego viajó a India y Vietnam.
El objeto es “analizar los proyectos que existen en Venezuela, cómo desarrollarlos, cómo avanzar; al igual que abordaron nuevos proyectos”.
Forma parte de los acuerdos con Trinidad y Tobago.
La reunión se da luego de la visita de Rodríguez a Rusia y Turquía, dos de los principales aliados de Venezuela.
Ambas naciones tienen una amplia agenda de acuerdos en diferentes áreas.
Actualmente están trabajando en la exploración de campos de gas con los rusos.
Apuntó que la intención de las sanciones es apropiarse de los recursos de esos países, en este caso el petróleo y el gas.
La detección de fosfina y amoníaco es el principio de un largo viaje para desentrañar los misterios de la atmósfera de ese planeta.
Resaltaron que la mano de obra local formaron parte del proyecto para impulsar el óptimo desarrollo de las operaciones.
A través del gasoducto Antonio Ricaurte en Venezuela sería el envío, cuya oferta iniciará entre 30 y 50 millones de pies cúbicos al día.
La vicepresidenta dijo que es el momento de un nuevo orden mundial, de una reconfiguración geopolítica y económica internacional
Irán destinadas a las plantas de extracción San Joaquín, Jusepín y Santa Bárbara.
Aseguran que el servicio se agudizó, luego de las fallas en el surtidor de la E/S Cachamay en 2022.
El primer ministro trinitense, Keith Rowley, dijo que no puede garantizar que algunas de las acciones “no serán perjudiciales” para el país.
El especialista resalta el análisis que darán a cada uno de los casos, por lo que hay empresas que posiblemente obtendrán licencias especiales.
El Departamento del Tesoro reinstala así las sanciones al país.
Se trata de una zona que Venezuela reclama como propia.
En la Universidad de Purdue emplearon un equipo especial para medir el nivel de determinadas nanopartículas.