La revelación de las gigantescas estatuas es el último de los eventos arqueológicos del gobierno que buscan atraer más turistas a Egipto.
Los robos, la erosión y otros factores hicieron que varias capas del revestimiento se vinieran abajo.
La obra estuvo a cargo de un escultor canadiense, que se basó en un modelo en 3D del cráneo del faraón.