Esta no es la única acusación en contra del empresario, ya que dos empleados de origen sardo aseguran que el empresario les debe 700,00 euros.
Argumentaron que ella se negó a pagarles horas extras y también los obligó a seguir trabajando sin tomar descansos entre las comidas.
Fue denunciado por los trabajadores que contrató para los servicios religiosos dominicales que estuvo ofreciendo en 2019 por todo Estados Unidos.