La cataplasma de las semillas ayudan a combatir los forúnculos o heridas en la piel.
Se estima que más del 50 % de las mujeres menstruantes desarrollan esta complicación, y en algunos casos puede ser muy intenso.
La artemisa no debe ser utilizada por embarazadas, ya que puede provocar contracciones uterinas y generar un aborto espontáneo.
Plantas como la mejorana, la lavanda, el enebro, la melisa, la menta o el romero son adecuadas en el tratamiento de las dolencias menstruales.