Detallaron que la computadora de la primera etapa se apagó automáticamente, por lo que terminó cayendo al suelo en una montaña.
Durante varias horas el espacio aéreo de varias ciudades españolas tuvieron que cerrarse.
La Nasa acusó a Beijing el año pasado de “no cumplir con los estándares responsables en cuanto a los restos de sus naves espaciales”.
La mayor parte de este segmento se desintegró y quedó destruida al entrar en la atmósfera.
“No hay necesidad de preocuparse demasiado”, afirmó Jonathan McDowell, astrónomo del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica, en Estados Unidos.
Los expertos consideran que la probabilidad de que caiga en un océano es muy grande. Incluso apuestan a que sea en el Pacífico.