La reclusa tiene además un coágulo sanguíneo en un brazo, no puede tragar y presenta una importante inflamación en las manos y los brazos.
Christa Pike permanece hospitalizada y bajo custodia policial tras sobrevivir a dos dosis letales de pentobarbital durante la ejecución.
La ejecución debía ser la primera de una mujer en Tennessee en más de 200 años, y el Tribunal Supremo de EE.UU.