La devastación en la ciudad natal del presidente, Volodymyr Zelenskyy, es el último episodio sangriento en la guerra rusa en Ucrania.
Las autoridades habían llamado a la población a estar alerta y evitar reuniones multitudinarias.
Un submarino ruso en el Mar Negro lanzó misiles Kalibr a la ciudad, y entre los muertos había tres niños.