La simulación de este tratamiento en monos fue el punto de partida para su aplicación en ensayos clínicos.
A través del uso de células madres lograron la regeneración de la pieza dental.
El artículo refiere que los organoides cerebrales humanos representan una plataforma notable para modelar trastornos neurológicos.
Tres personas, incluyendo dos niños, fueron los que recibieron el tratamiento.
Los investigadores también descubrieron una forma de evitar que las células madre mutantes interfirieran con las sanas.
Trabajan con la placenta de madres que han resultado infectadas.