El ataque tuvo como objetivo un vehículo militar y dejó además 25 heridos, entre los que habían civiles y soldados.
El ataque fue el primero de su tipo en Siria en años y ocurre mientras el nuevo gobierno sirio intenta ganar el apoyo de las minorías.
Cuatro de los fallecidos eran niños, dijeron funcionarios del hospital. Las explosiones dañaron gravemente hogares y otros edificios.
Un hombre se disfrazó de visitante en la sede del ministerio y detonó su bomba mientras el funcionario firmaba documentos.
El asalto apuntó al cuartel de policía Daraban en Dera Ismail Khan, fronteriza con Afganistán.
Una ataque suicida cobró la vida de unas 100 personas en una mezquina suní, en Pakistán.
Más de 300 personas personas rezaban en la mezquita y otras estaban de camino cuando el agresor detonó su chaleco.
La mayoría de las víctimas eran agentes o trabajadores de la policía, ya que el templo atacado se encontraba cerca de una sede de la policía.
El país estaba en alerta tras la detención en diciembre de Aris Sumarsono, conocido como Zulkarnaen y líder del grupo Jemaah Islamiyah.