El hallazgo se ha producido en una cueva en la frontera entre Albania y Grecia y es obra de dos tipos distintos de araña, algo bastante inusual.
Da Silva Junior señala que la mayor dificultad que han tenido es “encontrar un socio” que quiera desarrollar la potencial cura.
Es la más grande que jamás hayan donado a la organización.
Aunque la atendieron especialistas, requiere cumplir el resto del tratamiento.