La propiedad tenía cuarteles de las SS, un cine, un búnker y 30 habitaciones. Si no logra que tenga nuevo dueño será demolida.
Fue una de las ocho torres antiaéreas que el gobierno alemán construyó tras los bombardeos británicos de Berlín en 1940.
El objeto tuvo un valor de presentación al público de entre dos y cuatro millones de dólares.
El hecho de que tenga este nombre “no significa que esté luchando por la dominación del mundo”, explicaba.