Iris Varela anuncia su rechazo a negociaciones que iniciarán el 1-A
La diputada chavista Iris Varela manifestó su rechazo a la mesa de trabajo que instalarán representantes del oficialismo y de la oposición a partir del 1° de agosto, en el marco de la hoja de ruta impulsada por Dinorah Figuera para la reconformación del Consejo Nacional Electoral (CNE) y la reestructuración del Poder Judicial.
Las declaraciones las ofreció durante una protesta convocada por un sector del chavismo en la plaza Bolívar de Caracas contra la presencia de Israel y Estados Unidos en Venezuela.
Consultada por el periodista Robert Lobo sobre las expectativas frente al proceso que arrancará la próxima semana, Varela dijo:
“Yo lo único que espero es que todo el que aquí ha montado gobierno paralelo, instituciones paralelas, que ha violado la Constitución y nuestras leyes, que ha cometido delitos que están sancionados por nuestras leyes, no quede impune”.
Al ser consultada directamente si veía con optimismo las negociaciones, respondió:
“No lo veo de positivo, yo, pero esa es mi opinión, como Iris Varela. Iris Varela no apoya esas negociaciones. No lo apoyo, no lo apoyo”.
La legisladora calificó además de “falsedad” cualquier versión que la vincule con respaldo a ese proceso y cuestionó el rol de figuras de oposición en el diálogo.
Ante el señalamiento del periodista de que también debía reconocerse el papel de María Corina Machado en el escenario opositor, Varela reaccionó con dureza:
“No, no me hable de eso, eso es una abstracción”.
Sobre la movilización que la líder opositora realizó en distintos estados del país, la diputada afirmó que «a esa señora la utilizó Estados Unidos, a las que peor han utilizado los gringos», y agregó que «los gringos la utilizaron y la desecharon», sin que ello le representara ningún beneficio.
La mesa de trabajo que iniciará el 1° de agosto reunirá a diez representantes de la Asamblea Nacional 2025, de mayoría oficialista, y diez de la Asamblea Nacional electa en 2015, encabezada por Figuera, quien regresó al país en junio tras casi ocho años de exilio con el respaldo del Departamento de Estado de EEUU.
