Opinión

Síndrome del ministro o “zapatero a su zapato”

 Siempre ha sido parte de un debate la formación y la idoneidad profesional de los ministros y altos cargos en la administración pública venezolana es un tema complejo, con opiniones intensamente divididas que reflejan la polarización política del país.
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viernes, 18 septiembre 2026

No quisiera caer en una desafortunada opinión, y, menos herir susceptibilidades, pero creí necesario expresar algunas ideas acerca de lo que llamaría el “síndrome del ministro”.

Se trata de una especie de simbiosis política intencionada que la identificaría en este caso con esa pésima práctica definida especialmente como clientelismo o amiguismo, y los puestos resultantes suelen llamarse popularmente “cargos a dedo”, “enchufes”, entre otros, que al final conducen al quiebre de la meritocracia.

En el espacio de la administración pública, en la mayoría de las veces si un individuo ocupa un cargo para el que no tiene la capacidad ni la profesión adecuada, se generan incompetencias que afectan a la sociedad.

En estos tiempos de gran complejidad en Venezuela y todo un esfuerzo en la transición de un régimen dictatorial a uno democrático, se nota una gran incertidumbre en todos los ámbitos de la sociedad, sobre todo, en materia de Educación como eje fundamental para el desarrollo científico cultural de los venezolanos.

Históricamente, existe la premisa que un maestro deontológicamente hablando, debe poseer toda una formación profesional como factor determinante para la calidad del sistema educativo, ya que transforma la vocación empírica en una práctica científica, técnica y ética de alto impacto. Un docente bien formado no solo domina su materia, sino que posee las herramientas necesarias para asegurar que todos sus estudiantes aprendan, adaptándose a sus realidades individuales y sociales.

El propósito fundamental de este artículo fue dilucidar críticamente la situación que se ha venido presentando a nivel de los distintos gobiernos venezolanos en la escogencia de los profesionales adecuados a cada una de las funciones y actividades de ministerios u otras instituciones de alto nivel gubernamental.

Siempre ha sido parte de un debate la formación y la idoneidad profesional de los ministros y altos cargos en la administración pública venezolana es un tema complejo, con opiniones intensamente divididas que reflejan la polarización política del país.

En ese sentido, me referiré en especial al Ministerio de Educación, que en la actualidad oficialmente lleva el calificativo tan vasto de “Ministerio del Poder Popular para la Educación (Mppe)”, correspondiente a la Educación Inicial, Educación Primaria, Educación Media  (Media General,   Media Técnica).

En estas líneas no trato sobre el Ministerio de Educación Superior de Venezuela porque, aunque se vinculan estrechamente, existe una dicotomía centrada en que, si bien ambos comparten el fin de desarrollar el talento nacional, la naturaleza pedagógica, administrativa y social de cada subsistema evidencia que sus máximas autoridades posean perfiles y competencias técnico-profesionales particulares. Así pues, esta diferencia no es voluble, reconoce que ambos niveles educativos persiguen objetivos sociales, políticos y pedagógicos plenamente diferentes.

Cabe recordar que pretéritamente, en Venezuela el sistema educativo era administrado por un único Ministerio de Educación que conjugaba los actuales ministerios de educación.

A manera de reflexión, presento a continuación los nombres de varios ministros de Educación que desde tiempos de la democracia (Cuarta república)  en Venezuela y después y la era del socialismo del siglo XXI (chavismo, madurismo, delcynismo), han tenido esa gran responsabilidad, así como sus aportes y fallas más importantes.  A su examen, opinión y consideración someto a ustedes un balance muy general de varios ministros de Educación de Venezuela:

Ministros de la época democrática (Antes de 1999)

Luis Beltrán Prieto Figueroa (1947–1948). Educador, “Maestro de América”. Fue el propulsor del concepto del “Estado Docente”. Determinó que la educación es una función pública prioritaria del Estado. Fundó la Federación Venezolana de Maestros e impulsó la modernización técnica e institucional de las escuelas públicas. Su camino de la centralización del Estado generó fuertes tensiones iniciales con la educación privada y religiosa

José Manuel Siso Martínez (1964–1969). Profesor egresado Pedagógico de Caracas. Planes nacionales de alfabetización y expansión de la educación rural. Diseñó planes masivos de alfabetización nacional y expandió la infraestructura escolar a nivel rural, logrando incorporar a miles de niños de sectores vulnerables al sistema.

Héctor Hernández Carabaño (1969-1971). Ingeniero Agrónomo, hizo cambio curricular y aplicación e implantación de la Educación Básica. Fundó el IESA. Por cierto, se le otorgó popularmente el apodo de “maestro cervecero” motivado a sus cercanos lazos empresariales con la industria cervecera venezolana, concretamente con el Grupo Vollmer.

Carlos Rafael Silva (1977 – 1979). Fue economista y profesor titular en la Universidad Central de Venezuela (UCV) y en la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), donde también se desempeñó como decano de la Facultad de Economía

Antonio Luis Cárdenas (1994–1999). Profesor graduado en el Instituto Pedagógico Nacional. Implementó la Reforma Curricular de Educación Básica de la mano de la unificación comunitaria (“Escuela Básica”). Enfrentó férrea resistencia sindical y huelgas recurrentes por las exigencias salariales de los gremios debido a la crisis económica de finales de los noventa.

Ministros de la Época Bolivariana (1999–Presente)

Aristóbulo Istúriz (2001–2007 y 2018–2021). Profesor egresado Instituto Pedagógico de Catracas. Creó las Escuelas Bolivarianas, lideró la alfabetización masiva la “Misión Robinson” y otros programas paralelos (Misiones Sociales). Impulsó la politización e ideologización de los contenidos escolares curriculares, profundizó la crisis estructural de los planteles y comenzó el desplome del poder adquisitivo de los docentes.

-Yelitze Santaella (2021–2024). Docente egresada de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR)  Con el COVID-19 intentó el retorno definitivo a las aulas. salario docente se redujo a mínimos históricos de sobrevivencia, lo que detonó protestas masivas sostenidas.

Héctor Rodríguez Castro (2014–2015 y actual ministro). Abogado y político . Su agenda la “rezonificación” y reinserción de estudiantes. Según Provea, apuntan que sus políticas evaden el problema de fondo: la Emergencia Humanitaria Compleja en las escuelas.

Se le cuestiona que el salario base de un educador sigue estando sumamente devaluado (lo que genera ausentismo y éxodo de maestros), y que las escuelas públicas reportan graves fallas en servicios básicos y deficiencias estructurales crónicas.

Siendo ministro de Educación, en Caracas, el 25 de febrero de 2014 en el evento de la “Campaña para Erradicar la Pobreza Extrema”, señaló enfáticamente:  “No es que vamos a sacar a la gente de la pobreza para llevarla a la clase media para que después aspiren a ser escuálidos”.

Recientemente, ante la opinión pública nacional, forjó una fuerte discusión al afirmar taxativamente que el ingreso promedio de un maestro en el país es de 506 dólares mensuales ( ¡Saquen sus propias conclusiones!)

Como puede observarse en anteriores contenidos, el problema de quién debe ser ministro de Educación, en específico, del subsistema educativo correspondiente a la Educación Inicial, Educación Primaria, Educación Media  (Media General, Media Técnica), nos permite acusar  que no ha sido una falencia únicamente de la época democrática (Cuarta Republica), resulta que desde hace más de 27 años con el Socialismo del Siglo XXI, vemos como se ha agravado esa tendencia a colocar profesionales que no son profesionales de la educación  como ministros de del subsistema: Educación Inicial, Educación Primaria, Educación Media.

Finalmente, como colofón, quiero referirme a algunas situaciones que fortalecerán esta opinión, que servirán de argumento positivo de la problemática en el espectro educativo venezolano.

Por ejemplo, sea el caso del Ministerio de la Defensa (sin lo fastuoso de su amplísima denominación). En algunos países latinoamericanos, se da el caso que el cargo de ministro de la Defensa lo tiene un civil.  Y, que, por cierto, más grave y cantinflero aun es, cuando el protagonista es el presidente de la República. Que, en algunas oportunidades, lamentablemente les “motiva” y se les ha permitido portar cual disfraz el uniforme militar y hasta insignias de índole castrense, abusándose de lo establecido en la Constitución Nacional (Art. 236).

¿Les parece conocida esta información? Por supuesto, si un militar ha sido nombrado ministro de Salud, será correcto ese cargo si es un profesional de la medicina y cumple con la experiencia exigida. Pues es un venezolano, no es un extraterrestre. ¡Y, así tantos casos ejemplarizantes que contar!

“Hay quienes quieren a un magisterio sumiso, arrinconado, incapaz de levantar la voz; pero un pueblo que tenga maestros de esa categoría tendrá que ser un pueblo de esclavos.”

(Luis Beltrán Prieto Figueroa)

“Me muevo como educador porque, primero, me muevo como persona.”  (Paulo Freire)

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