Opinión

Nuestra relación con la muerte

"Algunos sostienen que la experiencia de morir es casi idéntica a la experiencia del nacimiento, que es nacer a una forma diferente de existencia, y lo explican afirmando que hay tres etapas al momento de la muerte".
José Viznel ÁLVAREZ
lunes, 09 septiembre 2019

Los testimonios de experiencias cercanas a la muerte (ECM) han sido registrados por miles, todos con el denominador común de que quienes las han vivido dicen haber visto una luz de belleza indescriptible y haberse encontrado con espíritus de personas fallecidas, en su mayoría de la propia familia o de quienes más los querían.

De igual forma manifiestan haber estado en presencia de entidades divinas, ante las cuales experimentaron un estado de paz que jamás habían sentido.

En general son eventos que se describen como emocionantes, donde el contacto y la comunicación tiene lugar en el nivel telepático, es decir, la mente capta las ideas que se les quiere transmitir como si de revelaciones se tratara.

Expertos en materia de la muerte han estudiado a miles de personas que fueron declaradas clínicamente muertas y regresaron a la vida, mediante reanimación o de manera natural.

En sus trabajos de investigación ellos presentan los aspectos más importantes de lo que sucede al momento de morir, entre otros fines para incrementar nuestro conocimiento al respecto y así tener mayor tranquilidad al pensar en nuestra propia muerte o en la de nuestros seres queridos.

Algunos sostienen que la experiencia de morir es casi idéntica a la experiencia del nacimiento, que es nacer a una forma diferente de existencia, y lo explican afirmando que hay tres etapas al momento de la muerte.

El fallecimiento de cuerpo humano – dicen- es idéntico a lo que sucede cuando una mariposa emerge de su capullo. El capullo puede compararse con el cuerpo humano, pero no es idéntico a nuestro ser natural, sino que se trata de la casa donde vivimos durante un tiempo, así que tan pronto como el capullo se encuentra en condiciones irreparables, la mariposa es liberada. Morir –aseguran- es mudarse de una casa a otra más bella: La mariposa que emerge.

En la segunda etapa el ser humano se alimenta de energía psíquica, los eventos dejan de registrarse con la conciencia terrena y comienza a hacerlo mediante un tipo nuevo de conciencia que permite captar las actividades y pensamientos de las personas de una manera distinta, de hecho aquellos que padecen discapacidad funcionarán normalmente otra vez.

Ellos afirman que antes de salir del cuerpo físico para realizar la metamorfosis hacia la forma que se tendrá para toda la eternidad, se pasa por una etapa que se encuentra totalmente impregnada con imágenes terrenas.

Puede ser que nos encontremos flotando a través de un túnel al final del cual nos rodee una luz de magnifica blancura que nos envolverá en el más grande, indescriptible e incondicional amor que te puedas imaginar: Dios.

En esta presencia de luz tienes que voltear a ver qué fue de tu vida desde el primer día hasta el último, entonces habrás alcanzado la tercera etapa, en la que conocerás en detalle cada pensamiento que tuviste, recordarás cada palabra y cada acto con sus respectivas consecuencias, te darás cuenta de que tú mismo fuiste tu peor enemigo y te acusarás de haberte negado tantas oportunidades para crecer.

La bibliografía sobre este tema es extraordinaria y abundante, y creo que no es coincidencia que la intención de los investigadores sea ofrecernos herramientas para enfrentar ese momento con la mayor tranquilidad posible, sino que es parte del amor incondicional que Dios dispensa para todos a través de estas personas.

viznel@hotmail.com

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