Hablemos hoy de: Juzgar
El ser humano se cree un juez por naturaleza. Además de pensar que tiene toda la autoridad moral para hacerlo. Más aún en los tiempos actuales en los que se le ha inculcado al ser humano que tiene todos los derechos de reclamar lo que considera justo para él, sin importar los códigos y reglas de convivencia humana, ni leyes creadas por el hombre para mantener un equilibrio en la vida, mucho menos las leyes de Dios y el universo.
Eso sí, juzgar a otros, pero no acepta ser juzgado.
Lo que no se le ha inculcado ni se ha detenido a pensar, es que cuando juzga, simplemente está mostrando las carencias y debilidades que como ser humano tiene, porque lo que ve y juzga en otra persona, es lo que siente que a él le hace falta.
El juicio es parte del ser humano, en oportunidades nos limita y también nos puede proteger, al evaluar pro y contras de decisiones que debemos tomar. En otras palabras evita que corramos riesgos.
Hay momentos en los que las personas juzgan simplemente por hobby, y lo peor es que llegan al extremo de criticar hasta la forma de como otros crían a sus hijos, se visten, manejan sus relaciones, su forma de trabajar, si está gorda (o), o simplemente porque le provoca hacer un juicio de quien tenga cerca. Pareciera que es algo que no lo puede evitar.
Hay algo que debemos tener muy presente a la hora de emitir un juicio, y es que el único que tiene todas las credenciales para juzgar es nuestro Dios Todopoderoso. Él es el único juez absoluto, el Supremo, el que conoce la realidad, la verdadera intención, los secretos, los silencios del corazón humano, y el verdadero equilibrio para ser justo.
Cuando decidamos emitir un juicio, debemos tener un panorama claro de lo que se va a decir, así evitaremos equivocarnos y tener que disculparnos por el error cometido. Tomemos en cuenta que como seres humanos y emocionales, estamos propensos a equivocarnos y a cometer errores muchas veces sin intención, pero los cometemos.
Hay que hacer el ejercicio para comprender las líneas entre el bien y el mal, y para eso solo debemos buscar la ayuda de Dios para que nos ilumine y aclare el panorama, y así poder ser justos en lo que digamos y hagamos.
Las escrituras dicen que no debemos juzgar para no ser juzgados, porque en la misma medida en que lo hagamos, en esa misma seremos medidos.
Los escenarios están presentes en cada situación de nuestra vida, lo que debemos practicar es la conciencia justa para evitar caer en errores que a la larga nos traerán consecuencias o molestias innecesarias, y que dependiendo de su magnitud, nos pueden envolver en un problema de tipo legal.
Los seres humanos estamos dotados de un nivel de inteligencia muy elevado, eso nos puede permitir llevar una vida en constante equilibrio, y manejar las situaciones con plena consciencia para evitar caer errores que a la larga, nos compliquen el camino que estamos recorriendo.
Piensa que el tiempo que se utiliza en juzgar a otros, se puede aprovechar para hacer un recorrido por nuestra vida, lo que hacemos o dejamos de hacer, nuestros proyectos y metas, nuestra salud mental, física y emocional, la familia, los amigos, el trabajo, la recreación, y principalmente, regalarnos un espacio para vernos al espejo y con todo sentido, emitir un juicio sobre la persona que se refleja y que muestra en carne viva lo que es, ve, siente y quiere.
El ser humano tiene la capacidad para ser lo que quiere ser. No juzgues deja que la vida fluya.
Sabes qué significa la palabra Melifluo?
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