Opinión

El ostracismo de María

El conciliábulo puja en las sombras para evitar el retorno de la única persona que puede precipitar los acontecimientos y acelerar esos tiempos parsimoniosos.
Artícuo de opinión
lunes, 28 septiembre 2026

Cuan irreal puede ser la situación política venezolana, que la diplomacia mundial acaba de recibir, a la señalada de representar una estructura criminal perpetradora de delitos de lesa humanidad, y por otro lado a la líder nacional Premio Nobel de la Paz María Corina Machado se le impide la entrada a su país natal, bajo un silencio cómplice internacional.

A esto debemos agregarle que según el discurso de Trump bailamos de alegría en las calles, mientras recogemos su petróleo que brota a borbotones por cualquier esquina, y en el parte oficial de Marco Rubio las elecciones están tan cerca, que casi podemos sentir la pantalla de la máquina de votación, las que seguramente serán marca Apple, Tesla o General Electric por contrato asignado a la NABEP de Alejandro Betancourt.

En otro espisodio de esta escena del teatro absurdo, la mesa de negociación se desarrolla con la parsimonia característica de los diálogos impulsados por el oficialismo, a pesar de que esta edición es mercadeada en redes como una propuesta opositora made in usa, al venezolano le cuesta no ver la impronta oficial en ella, es imposible de no reconocerla, mucho más cuando se comienzan a escuchar ecos como voces fantasmales que resoplan 2030 como objetivo temporal, lo que nos sumerge en el bucle histórico de la estrategia perenne de recurrir a la elongación de la permanencia en el poder, la que valga decir, ha sido su mas efectiva herramienta de control político.

Para más ingredientes de este engrudo mundial y multicolor, desde Brasil Lula increpa a la interina y la exhorta a la convocatoria inmediata de elecciones, como si su apoyo irrestricto a la revolución bolivariana en sus momentos más críticos y los enredos en las corruptelas de connotación mundial ya la digerimos sin más. Algo pasó en el algoritmo de sus redes neuronales, probablemente hayan sido sus nuevos socios empresarios heredados de la administración Bolsonaro, los que le cambiaron el chip, o quizás será una maniobra de escape del Foro de Sao Paulo como una manera de sacudirse la izquierda, y optar a medirse en mejor posición que su contrincante Bolsonaro Jr. en la próxima zafra electoral.

Pero a pesar de todos estos extraños e incomprensibles acontecimientos seguimos aquí, resilentes y estoicos, soportando, aguantando y aun así continuando en un país que a pesar de la mediática “liberación”, sigue siendo inviable o invivible, con una economía que continúa en galope desbocado tras un dólar inalcanzable, con el incremento vertiginoso en la producción petrolera, pero sin la posibilidad de verla traducida en bienestar social, con más opacidad en los índices económicos que en el pasado reciente, con el sistema eléctrico diezmando al sector productivo y reduciendo a cero a los pocos empresarios y emprendedores, sobrevivientes del seniat y las alcaldías, y para remate con una estructura de represión intacta pisoteando derechos ciudadanos como siempre, inventando, manipulando y dirigiendo proceso judiciales a discreción, cuyo único propósito es el control y dominación de supuestos enemigos políticos.

No obstante, aún en la letanía de estas calamidades nos debemos procurar un espacio para la reflexión profunda, y a partir de ella visualizar las probabilidades de lo que viene y crear las reacciones ciudadanas frente a los escenarios.

Debemos insistir con fuerza por el desmantelamiento definitivo del régimen, para ello es necesario sentar las bases democráticas que lo hagan posible, el mundo futuro es de las naciones libres, prósperas y viables, quedarnos relegados nuevamente nos llevará al atraso social que nos aleja de ese lugar deseado de nación democrática.

Es obvia la necesidad de reconstruir la República con visión de una nación democrática, por eso considero acertado el hecho de comenzar esa gesta desde la función de la Justicia, pues es el Juez el llamado perfecto para tal empresa, ya que este representa el hito que separa el abuso desmedido del estado y la barbarie, del orden ciudadano y el resguardo de la institucionalidad democrática desde la ley, que no es un Presidente, ni un Ministro ni un Gobernador, mucho menos un Alcalde, es el Juez para quien está hecha la ley, ya que él y sólo él es el facultado para interpretarla y aplicarla y en esa justa dinámica, es donde se protege el ciudadano de ese Estado que históricamente ha tenido la tendencia de la arbitrariedad, pero es a ese modelo de estado, al que el régimen nos impide su construcción, o al menos nos ralentiza el camino hacia él.

Varios meses han pasado y apenas tenemos el comité de postulación, ya visualizo el posible esquema de retraso para la escogencia de los nuevos Magistrados, espero equivocarme, pero mi intuición indica que eso quedará para el año que viene. Luego vendrá la misma dinámica para el CNE, lo que fácilmente nos lleva al 2028 y los acerca a la meta del 2030.

Mientras el conciliábulo puja en las sombras para evitar el retorno de la única persona que puede precipitar los acontecimientos y acelerar esos tiempos parsimoniosos, pero el ostracismo que le ha sido impuesto es férreo, Panamá como la Isla de Elba de Napoleón, ruego no la impetren a una Isla Santa Elena su propia gente confabulada con sus enemigos como al Emperador Europeo, pensemos también que mantenerla afuera es ahora un win/win para el Tío Sam, no sea que entre y les embochinche el juego con su nueva mejor amiga.

Por último, el Artículo 50 de la Constitución prohíbe el extrañamiento, a ningún nacional se le puede imponer la expulsión del territorio y mucho menos impedir su entrada, pero es solo un simple artículo, uno que como ya es costumbre se ha violentado.

 

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